Dos recientes estudios cientificos encontraron que una iniciativa de la Ciudad de México para recetar ivermectina a pacientes con COVID-19 resultó en una caída en las hospitalizaciones y muertes hasta en un 76%, luego de implementar el uso de Ivermectina. La población metropolitana de la ciudad es de 22 millones de personas, más de la mitad del total de toda la población de Venezuela.

Omar Prieto, gobernador del estado Zulia (Occidente de Venezuela), ha anunciado vía Twitter una nueva propuesta dentro de la entidad llamada “Ciudad Bitcoin”. Según lo que se detalla, el plan se presenta como un “sistema de comercio sano y moderno con criptomonedas” que se estará implementando en la Ciudad de Maracaibo (Capital del Estado Zulia y la segunda Ciudad más importante de Venezuela) y distintas entidades comerciales dentro del Estado Zulia.

La doctora Henrion Caude también advierte que “estas vacunas crearán esencialmente un fenómeno llamado mejora dependiente de anticuerpos (ADE) o un aumento de la dependencia a los anticuerpos que provocará que un trozo de ARNm mensajero pueda replicarse indefinidamente creando trozos de proteína (Proteína de espiga) en el interior de nuestro cuerpo”.

Contrario a lo que pretenden hacer ver los grandes medios de desinformación global, los datos concretos de la misma Organización Mundial de la Salud (OMS) evidencian que las zonas del mundo donde el COVID-19 ha producido una mayor cantidad de muertes por habitantes son Europa, Estados Unidos y Brasil. Con excepción de este último país, las dos regiones más ricas y “desarrolladas” del planeta tierra (Europa y Estados Unidos) son las regiones donde las tasas de muertes por cada 100 mil habitantes son notablemente superiores a las del resto del mundo. La media ponderada de muertes por cada 100 mil habitantes, en Estados Unidos y Europa (el “occidente desarrollado”) es de 143 personas muertas con COVID-19 por cada 100 mil habitantes, mientras que en las regiones más pobres de Asia y Africa, esta tasa es de 12 y 9 personas, respectivamente.

La publicación titulada “Chemical characterization of essential oil of Artemisia herba-alba asso and his possible potential against covid-19” del JOURNAL OF ANALYTICAL SCIENCES AND APPLIED BIOTECHNOLOGY asegura que el isotimol (Carvativir) es un inhibidor funcional de la actividad ACE2, lo que sugiere que los componentes del aceite esencial pueden usarse como inhibidores potenciales del ACE2 del receptor SARS-CoV-2.