Hay que señalar que comparativamente con lo ocurrido en el año 2020 en la que la incidencia acumulada de casos (IA) a finales de abril estaba por debajo de 200 y el porcentaje de ocupación de UCIs cerca del 40%, y sin tener vacuna la COVID 19, en este momento después de un año y con vacuna la IA está en 550 y el porcentaje de ocupación de las UCIs en un 60%, es decir, o bien la vacuna no funciona o bien la vacuna es la responsable de esta IA y de las hospitalizaciones y UCIs.

Como era de esperar cuando las nuevas “vacunas” experimentales que no están aprobadas por la FDA y reciben autorización de uso de emergencia para combatir una “pandemia” que ahora tiene más de un año, las muertes reportadas después de las inyecciones de estas vacunas se han disparado en la población de los EE. UU. en más del 6000% al final del primer trimestre de 2021, en comparación con las muertes registradas después de las vacunas aprobadas por la FDA a finales del primer trimestre de 2020.

Chile registró un promedio de 377 nuevas infecciones por un millón de habitantes el jueves aún a pesar de haber distribuido 67 dosis de vacunas por cada 100 personas, el equivalente a que el 40 por ciento de la población haya recibido al menos una dosis de vacuna y el 27 por ciento haya sido completamente vacunada. Es decir, con un 40% de la población habiendo recibido al menos una dosis de la vacuna, Chile ha aumentado la cantidad de nuevos contagios en un 300%.

Contrario a lo que pretenden hacer ver los grandes medios de desinformación global, los datos concretos de la misma Organización Mundial de la Salud (OMS) evidencian que las zonas del mundo donde el COVID-19 ha producido una mayor cantidad de muertes por habitantes son Europa, Estados Unidos y Brasil. Con excepción de este último país, las dos regiones más ricas y “desarrolladas” del planeta tierra (Europa y Estados Unidos) son las regiones donde las tasas de muertes por cada 100 mil habitantes son notablemente superiores a las del resto del mundo. La media ponderada de muertes por cada 100 mil habitantes, en Estados Unidos y Europa (el “occidente desarrollado”) es de 143 personas muertas con COVID-19 por cada 100 mil habitantes, mientras que en las regiones más pobres de Asia y Africa, esta tasa es de 12 y 9 personas, respectivamente.

El estudio, publicado el 10 de abril, revisó los resultados positivos de la prueba COVID-19 de 800 personas: 400 personas que dieron positivo a COVID 14 días o más después de recibir una o dos dosis de la vacuna Pfizer contra 400 personas no vacunadas para ver si las vacunadas tenían más probabilidades de estar infectados con la variante del Reino Unido o Sudáfrica en comparación con los individuos no vacunados.