Sin partida de nacimiento no se puede procesar un acta de defunción, así que para los efectos prácticos, estos niños warao nunca existieron para el Estado, solo para sus familiares. “En Delta Amacuro la epidemia de sarampión lo que hace es evidenciar las grandes deficiencias y el total abandono que hay no solo en materia de salud, sino el abandono general de la entidad”, lamenta y sentencia Tillett. Los esfuerzos oficiales por silenciar lo que ocurre en la comunidad warao y yanomami poco ayudan a evitar que los decesos sigan ocurriendo. El silencio también los sentencia a morir.

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