La Asociación de Abogados de la India ha emprendido acciones legales contra la científica en jefe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Dra. Soumya Swaminathan, por su presunta difusión de desinformación sobre la efectividad del uso de ivermectina para tratar el COVID-19. La asociación envió un aviso legal a Swaminathan el 25 de mayo, alegando que ella estaba “difundiendo desinformación y desorientando a la gente de la India, con la finalidad de cumplir con su agenda [en la OMS]” y que las acciones legales contra la alta funcionaria de la OMS buscan evitar que esta cientifica siga causando “más daño” con su campaña de desinformación en contra de la Ivermectina.

Un equipo de más de 1.000 abogados y más de 10.000 expertos médicos, dirigido por el Dr. Reiner Fuellmich, ha iniciado un proceso judicial por crímenes contra la humanidad contra los CDC, la OMS y el Grupo de Davos. Fuellmich y su equipo presentan como fraude las pruebas PCR incorrectas, y las muertes por comorbilidades etiquetadas como ‘muertes por Covid’. La prueba PCR no fue diseñada para detectar patógenos y es 100% inexacta a los 35 ciclos. Todas las pruebas de PCR supervisadas por el CDC se fijan en 37 a 45 ciclos. El CDC reconoce que las pruebas de más de 28 ciclos no permiten un resultado positivo fiable. Esto invalida más del 90% de los supuestos casos/”infecciones” de Covid detectados por el uso de esta prueba inadecuada. Además de las pruebas incorrectas y los certificados de defunción fraudulentos, la propia vacuna “experimental” viola el artículo 32 de la Convención de Ginebra. Más recientemente, en una entrevista con el Dr. Fuellmich se acusa al director de la OMS, Tedros Adhanom, al Dr. Christan Drosten, jefe de virología del Hospital Charité de Berlín, al Dr. Lothar Wieler, jefe del RKI, y a su homólogo Antony Fauci del Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos, de engañar a los gobiernos de todo el mundo.

“En el Reino Unido, está muy claro que las autoridades están empeñadas en un rumbo que dará como resultado la administración de ‘vacunas’ a la mayor cantidad posible de población. Esto es una locura, porque incluso si estos argumentos fueran legítimos, la protección solo es necesaria para aquellos con un riesgo notablemente elevado de muerte por el virus. En esas personas, incluso podría haber un argumento de que no vale la pena correr los riesgos de una vacuna experimental [y no vacunarse]”

Contrario a lo que pretenden hacer ver los grandes medios de desinformación global, los datos concretos de la misma Organización Mundial de la Salud (OMS) evidencian que las zonas del mundo donde el COVID-19 ha producido una mayor cantidad de muertes por habitantes son Europa, Estados Unidos y Brasil. Con excepción de este último país, las dos regiones más ricas y “desarrolladas” del planeta tierra (Europa y Estados Unidos) son las regiones donde las tasas de muertes por cada 100 mil habitantes son notablemente superiores a las del resto del mundo. La media ponderada de muertes por cada 100 mil habitantes, en Estados Unidos y Europa (el “occidente desarrollado”) es de 143 personas muertas con COVID-19 por cada 100 mil habitantes, mientras que en las regiones más pobres de Asia y Africa, esta tasa es de 12 y 9 personas, respectivamente.