La herramienta más poderosa para adormecer a la gente con un conjunto específico de creencias que existe hoy en día es el dinero. Con la introducción de las monedas fiduciarias surgió una nueva forma de controlar las poblaciones. Nuevos métodos para mantenerlos esclavizados. Los bancos centrales demostraron ser una entidad mucho más poderosa de lo que jamás podría ser la iglesia. La idea de una vida mejor después de esta podría hacer que la gente común se hiciera cosas atroces entre sí. La idea de una vida mejor aquí y ahora podría hacer que las personas se hicieran cosas atroces a sí mismas. Los esclavizó en un trabajo perpetuo, mientras todos se esforzaban por enriquecerse, un objetivo imposible para la mayoría de la gente.

En definitiva, el abordaje de la “pandemia” de COVID-19 a través de confinamientos forzados y cierres masivos de las pequeñas y medianas empresas, con un enfoque “médico” basado únicamente en vacunas de ARN mensajero para la edición genética como única solución o panacea, sin considerar tratamientos terapéuticos convencionales que fácilmente mejorarían la condición de los enfermos, es una prueba de este tipo de edictos de fe de la nueva religión cientificista que sustenta la superestructura de poder de la aristocracia digital-financiera, y ya veremos por qué.

Todo esto encaja en una agenda que ha sido planificada durante décadas por antiguas familias adineradas como las de los Rockefeller y Rothschild. Brzezinski lo llamó el fin del estado nación soberano. David Rockefeller lo llamó “un gobierno mundial”. George H.W. Bush en 1990 lo llamó el Nuevo Orden Mundial. Ahora podemos ver mejor lo que planean imponer si lo permitimos.