Como era de esperar cuando las nuevas “vacunas” experimentales que no están aprobadas por la FDA y reciben autorización de uso de emergencia para combatir una “pandemia” que ahora tiene más de un año, las muertes reportadas después de las inyecciones de estas vacunas se han disparado en la población de los EE. UU. en más del 6000% al final del primer trimestre de 2021, en comparación con las muertes registradas después de las vacunas aprobadas por la FDA a finales del primer trimestre de 2020.

Contrario a lo que pretenden hacer ver los grandes medios de desinformación global, los datos concretos de la misma Organización Mundial de la Salud (OMS) evidencian que las zonas del mundo donde el COVID-19 ha producido una mayor cantidad de muertes por habitantes son Europa, Estados Unidos y Brasil. Con excepción de este último país, las dos regiones más ricas y “desarrolladas” del planeta tierra (Europa y Estados Unidos) son las regiones donde las tasas de muertes por cada 100 mil habitantes son notablemente superiores a las del resto del mundo. La media ponderada de muertes por cada 100 mil habitantes, en Estados Unidos y Europa (el “occidente desarrollado”) es de 143 personas muertas con COVID-19 por cada 100 mil habitantes, mientras que en las regiones más pobres de Asia y Africa, esta tasa es de 12 y 9 personas, respectivamente.