Sospechamos que los certificados de defunción se están falsificando, ya sea consciente o inconscientemente, especialmente cuando 4. no se están realizando autopsias y 5. cuando las “leyes” que rodean la cremación (que constituye la destrucción de evidencia en el contexto actual de la comisión de grandes crímenes) se han relajado peligrosamente (3. 4. y 5. según la Ley de Coronavirus 2020 y legislación equivalente en todo el mundo) y 6. particularmente en vista del silencio ensordecedor sobre 3. 4. y 5. de médicos forenses y patólogos de todo el mundo.

La doctora Henrion Caude también advierte que “estas vacunas crearán esencialmente un fenómeno llamado mejora dependiente de anticuerpos (ADE) o un aumento de la dependencia a los anticuerpos que provocará que un trozo de ARNm mensajero pueda replicarse indefinidamente creando trozos de proteína (Proteína de espiga) en el interior de nuestro cuerpo”.

Chile registró un promedio de 377 nuevas infecciones por un millón de habitantes el jueves aún a pesar de haber distribuido 67 dosis de vacunas por cada 100 personas, el equivalente a que el 40 por ciento de la población haya recibido al menos una dosis de vacuna y el 27 por ciento haya sido completamente vacunada. Es decir, con un 40% de la población habiendo recibido al menos una dosis de la vacuna, Chile ha aumentado la cantidad de nuevos contagios en un 300%.

Contrario a lo que pretenden hacer ver los grandes medios de desinformación global, los datos concretos de la misma Organización Mundial de la Salud (OMS) evidencian que las zonas del mundo donde el COVID-19 ha producido una mayor cantidad de muertes por habitantes son Europa, Estados Unidos y Brasil. Con excepción de este último país, las dos regiones más ricas y “desarrolladas” del planeta tierra (Europa y Estados Unidos) son las regiones donde las tasas de muertes por cada 100 mil habitantes son notablemente superiores a las del resto del mundo. La media ponderada de muertes por cada 100 mil habitantes, en Estados Unidos y Europa (el “occidente desarrollado”) es de 143 personas muertas con COVID-19 por cada 100 mil habitantes, mientras que en las regiones más pobres de Asia y Africa, esta tasa es de 12 y 9 personas, respectivamente.