Las revoluciones de colores invaden América Latina: Bolivia es solo un caso más

Cuando Luis Fernando Camacho irrumpió en el palacio presidencial abandonado de Bolivia en las horas posteriores a la repentina renuncia del presidente Evo Morales el 10 de noviembre, reveló al mundo un lado del país que estaba en total contradicción con el espíritu plurinacional que su depuesto líder socialista e indígena había puesto adelante. Con una Biblia en una mano y una bandera nacional en la otra, Camacho inclinó su cabeza en oración sobre el sello presidencial, cumpliendo su voto de purgar la herencia nativa de su país del gobierno y «devolver a Dios al palacio quemado». Camacho agregó «Pachamama nunca volverá al palacio”, refiriéndose al espíritu andino de la Madre Tierra:»Bolivia le pertenece a Cristo