Las tensiones entre los dos países miembros de la OTAN se intensificaron a principios de agosto luego de que Turquía enviara un buque de investigación sísmica y dos barcos de apoyo para realizar una exploración en aguas en disputa. Atenas calificó esa acción de ilegal. Luego Grecia firmó un acuerdo con Egipto de delimitación de fronteras marítimas —que Ankara calificó de ilícito y no válido— y organizó unas maniobras militares junto con Chipre, Italia y Francia.