El inicio de las jornadas intensivas de inoculación de las 2das dósis de las vacunas experimentales de COVID-19 se da alrededor de la 2da semana de julio, en una segunda oleada, luego hasta 4ta semana de agosto, en una tercera oelada. Es entonces, a partir de este momento cuando esperaríamos haber tenido una progresiva reducción en los contagios debido a un bloqueo inmunitario de grupo inducido por las vacunas en la población de la región central, sin embargo, los datos demuestran claramente que no ha sido así. Entre la tercera semana de Agosto y la segunda semana de Octubre, la cantidad de contagios en la región central de Venezuela se multiplicó por 5, lo que representa un incremento del 495%.

Si hoy en Venezuela, con una tasa de contagios del 0,5% de la población, tenemos 1350 nuevos casos diarios con 20 fallecidos, en el caso de aumentar en sólo un 1,5%, la cantidad diaria de muertes se multiplicaria por 13 hasta alcanzar unas 270 personas al día. Para evitar un desastre sanitario en Venezuela, con cantidades cercanas a los 300 muertos diarios, y mantener los contagios en niveles de seguridad, al menos no mayores a los actuales, parece evidente que apelar al uso de Ivermectina y Carvativir.

El caso de Venezuela es muy poco divulgado en los medios de noticias a nivel internacional e incluso a nivel nacional es tratado siempre desde un punto de vista político muy sesgado de acuerdo a los intereses ideológicos del medio, sea de tendencia opositora o de tendencia favorable al gobierno de Nicolás Maduro. Es por eso que conviene mirar los datos objetivos y oficiales de la Organización Mundial de la Salud desde el inicio de la declarada pandemia de COVID-19, en Marzo del presente año, hasta la actualidad, a finales de Octubre de 2020, en Venezuela y analizarlos objetivamente.