Las grandes farmaceuticas se aprestan para quedarse con el monopolio de alimentos en occidente

Durante la década de 1990, el devastador ataque de la corporación Monsanto contra los agricultores, sus alimentos modificados genéticamente y sus pesticidas neurotóxicos, inspiraron a la gente a presionar al gobierno para que legislara normas de certificación para los alimentos. Pero gracias a las transnacionales farmacéuticas (Big Pharma), a Bill Gates y al lavado de cerebro de los medios de comunicación de la cultura pop, Monsanto sigue siendo fuerte y está dispuesta a tomar el control total de tu suministro de alimentos con la ayuda de las mismas familias y fundaciones poderosas que ya controlan el dinero y la energía.

Bill Gates: Despues de invertir en vacunas ahora va por los nuevos reactores nucleares

Bill Gates: Despues de invertir en vacunas ahora va por los nuevos reactores nucleares

El filántropo multimillonario Bill Gates presenta la inversión en tecnología nuclear como un medio para combatir el calentamiento global y las emisiones de CO2. Qué absurdo. El proyecto de Bill Gates está generosamente financiado por el Departamento de Energía de EE. UU. No nos hagamos ilusiones, el llamado uso civil de la tecnología nuclear no contribuye a la “energía limpia”. Además, el desarrollo de reactores “avanzados” (para usos civiles) está relacionado (indirectamente) con el programa de armas nucleares de la administración Biden.

Regiones más pobres del mundo evidencian la menor letalidad por COVID-19 y mejor respuesta institucional a la crisis sanitaria

Contrario a lo que pretenden hacer ver los grandes medios de desinformación global, los datos concretos de la misma Organización Mundial de la Salud (OMS) evidencian que las zonas del mundo donde el COVID-19 ha producido una mayor cantidad de muertes por habitantes son Europa, Estados Unidos y Brasil. Con excepción de este último país, las dos regiones más ricas y «desarrolladas» del planeta tierra (Europa y Estados Unidos) son las regiones donde las tasas de muertes por cada 100 mil habitantes son notablemente superiores a las del resto del mundo. La media ponderada de muertes por cada 100 mil habitantes, en Estados Unidos y Europa (el «occidente desarrollado») es de 143 personas muertas con COVID-19 por cada 100 mil habitantes, mientras que en las regiones más pobres de Asia y Africa, esta tasa es de 12 y 9 personas, respectivamente.