La ley se encuentra actualmente en el nivel de propuesta, pero elevaría los asuntos de salud pública al nivel de ‘seguridad nacional’, como explica El País: “Toda persona mayor de edad debe ser obligada a cumplir con las ‘obligaciones personales’ exigidas por las autoridades competentes, siguiendo las directrices del Consejo de Seguridad Nacional, cuando se declare un estado de crisis en España. En este caso, todos los ciudadanos sin excepción deberán cumplir con las órdenes e instrucciones emitidas por las autoridades “. Esto suena lo suficientemente vago como para sugerir, literalmente, que nada estaría prohibido en términos del alcance masivo legalmente consagrado de las autoridades estatales en la vida personal de las personas sobre las meras bases de una crisis nacional. Y, además, hay poco o nada que establezca un umbral claro para lo que legalmente constituiría tal crisis.

l exasesor de seguridad nacional de Trump, Micheal Flynn, hizo una declaración improvisada durante el fin de semana de que un golpe militar similar al de Myanmar no solo podría ocurrir, sino que ” debería ocurrir ” en Estados Unidos. Hablando en una conferencia en Dallas titulada “For God & Country Patriot Roundup”, calificado por Business Insider y MarketWatch como una “conferencia QAnon”, porque una colcha con una “Q” fue subastada en el evento, se le preguntó a Flynn: “Quiero saber por qué lo que pasó en Myanmar no puede pasar aquí”. A lo que Flynn, que pasó 33 años como oficial de inteligencia del Ejército, respondió: “No hay razón. Quiero decir, debería suceder”.

La revisión de los principales países que han adoptado una vacunación masiva y apresurada muestra que en poblaciones reales, la vacunación generalizada se comporta más como un acelerador de la epidemia y de la mortalidad que como una prevención de la misma. En todos los países masivamente vacunados, la mortalidad registrada durante los dos meses posteriores a la vacunación es igual o superior a la de todo 2020. Los estudios transparentes son fundamentales para comprender el mecanismo de estos agravamientos transitorios de la epidemia tras la vacunación y para deducir posibles medidas preventivas, si se produce un nuevo brote. Sobre todo porque el futuro, después de esta hecatombe de vacunas, sigue siendo muy incierto. Los líderes que han violado las bases de la medicina y la democracia al imponer la vacunación expresa sin respetar los procedimientos habituales para la seguridad y efectividad de los medicamentos puestos en el mercado, todos se encuentran prometiendo a sus poblaciones un tratamiento temprano para futuras oleadas, demostrando así, como Boris Johnson, que ya no creen en la vacunación que han impuesto.