¿Inexplicables datos del COVID-19 en Suramérica? Chile y Venezuela en los extremos opuestos

Si hoy en Venezuela, con una tasa de contagios del 0,5% de la población, tenemos 1350 nuevos casos diarios con 20 fallecidos, en el caso de aumentar en sólo un 1,5%, la cantidad diaria de muertes se multiplicaria por 13 hasta alcanzar unas 270 personas al día. Para evitar un desastre sanitario en Venezuela, con cantidades cercanas a los 300 muertos diarios, y mantener los contagios en niveles de seguridad, al menos no mayores a los actuales, parece evidente que apelar al uso de Ivermectina y Carvativir.

El fracaso de la ciencia occidental mercantilizada ante la COVID-19 ¿Y que pasó en China?

El principio del confinamiento de las poblaciones sanas fue concebido en 2004 por el entonces ‎secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, y su objetivo no era luchar contra ‎ninguna enfermedad sino provocar un desempleo masivo para militarizar las sociedades ‎occidentales [1]. Ese principio de confinamiento de las poblaciones sanas ‎fue difundido en Europa por el doctor Richard Hatchett, entonces consejero de Salud en ‎el Pentágono y hoy presidente de la Coalición para las Innovaciones en Preparación para ‎Epidemias (CEPI, siglas en inglés). Fue además el doctor Richard Hatchett quien inició la moda de ‎referirse a la epidemia de Covid-19 como si fuese una guerra, imponiendo sencillamente la ‎expresión «¡Estamos en guerra!», inmediatamente retomada por el presidente de Francia, ‎Emmanuel Macron. ‎