Se convirtió en una celebridad nacional restando importancia a tratamientos como la hidroxicloroquina y la ivermectina, puso de moda el uso de máscaras y se cubrió con la magnificencia y majestad de una OMS y una CDC corruptas, mientras blanqueaba su propia participación en el oscuro y tergiversado origen del COVID.

El Dr. Anthony Fauci ha sido objetivo de los críticos al discurso de los grandes medios de comunicación acerca de la pandemia de COVID-19, durante el año pasado. Se le ha acusado, justamente, de cambiar de opinión sobre si las máscaras y los cierres de fronteras son o no son efectivos, entre otros saltos de opinión del especialista. Sin embargo, ahora la publicación de sus correos electrónicos muestra de forma clara que no ha estado diciendo la verdad sobre los orígenes del COVID-19. Esto ha quedado claro después de que dos organizaciones de noticias obtuvieron sus correos electrónicos bajo una solicitud de Libertad de Información. En particular, los republicanos afirman que las comunicaciones muestran que Fauci sabía que el Instituto de Virología de Wuhan, en el centro de la hipótesis de filtración de laboratorio sobre los orígenes de la crisis del COVID-19, estaba llevando a cabo experimentos con coronavirus genéticamente modificados. Además, los correos también muestran que a Fauci, sus asesores técnicos y especialistas le advirtieron de la posibilidad de una fuga de laboratorio en un momento en que insistía públicamente en que la pandemia surgió de forma natural al saltar de un animal huésped a un humano.

Un equipo de más de 1.000 abogados y más de 10.000 expertos médicos, dirigido por el Dr. Reiner Fuellmich, ha iniciado un proceso judicial por crímenes contra la humanidad contra los CDC, la OMS y el Grupo de Davos. Fuellmich y su equipo presentan como fraude las pruebas PCR incorrectas, y las muertes por comorbilidades etiquetadas como ‘muertes por Covid’. La prueba PCR no fue diseñada para detectar patógenos y es 100% inexacta a los 35 ciclos. Todas las pruebas de PCR supervisadas por el CDC se fijan en 37 a 45 ciclos. El CDC reconoce que las pruebas de más de 28 ciclos no permiten un resultado positivo fiable. Esto invalida más del 90% de los supuestos casos/”infecciones” de Covid detectados por el uso de esta prueba inadecuada. Además de las pruebas incorrectas y los certificados de defunción fraudulentos, la propia vacuna “experimental” viola el artículo 32 de la Convención de Ginebra. Más recientemente, en una entrevista con el Dr. Fuellmich se acusa al director de la OMS, Tedros Adhanom, al Dr. Christan Drosten, jefe de virología del Hospital Charité de Berlín, al Dr. Lothar Wieler, jefe del RKI, y a su homólogo Antony Fauci del Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos, de engañar a los gobiernos de todo el mundo.

Bill Gates: Despues de invertir en vacunas ahora va por los nuevos reactores nucleares

El filántropo multimillonario Bill Gates presenta la inversión en tecnología nuclear como un medio para combatir el calentamiento global y las emisiones de CO2. Qué absurdo. El proyecto de Bill Gates está generosamente financiado por el Departamento de Energía de EE. UU. No nos hagamos ilusiones, el llamado uso civil de la tecnología nuclear no contribuye a la “energía limpia”. Además, el desarrollo de reactores “avanzados” (para usos civiles) está relacionado (indirectamente) con el programa de armas nucleares de la administración Biden.

Dos recientes estudios cientificos encontraron que una iniciativa de la Ciudad de México para recetar ivermectina a pacientes con COVID-19 resultó en una caída en las hospitalizaciones y muertes hasta en un 76%, luego de implementar el uso de Ivermectina. La población metropolitana de la ciudad es de 22 millones de personas, más de la mitad del total de toda la población de Venezuela.