Bill Gates: Despues de invertir en vacunas ahora va por los nuevos reactores nucleares

El filántropo multimillonario Bill Gates presenta la inversión en tecnología nuclear como un medio para combatir el calentamiento global y las emisiones de CO2. Qué absurdo. El proyecto de Bill Gates está generosamente financiado por el Departamento de Energía de EE. UU. No nos hagamos ilusiones, el llamado uso civil de la tecnología nuclear no contribuye a la “energía limpia”. Además, el desarrollo de reactores “avanzados” (para usos civiles) está relacionado (indirectamente) con el programa de armas nucleares de la administración Biden.

La revisión de los principales países que han adoptado una vacunación masiva y apresurada muestra que en poblaciones reales, la vacunación generalizada se comporta más como un acelerador de la epidemia y de la mortalidad que como una prevención de la misma. En todos los países masivamente vacunados, la mortalidad registrada durante los dos meses posteriores a la vacunación es igual o superior a la de todo 2020. Los estudios transparentes son fundamentales para comprender el mecanismo de estos agravamientos transitorios de la epidemia tras la vacunación y para deducir posibles medidas preventivas, si se produce un nuevo brote. Sobre todo porque el futuro, después de esta hecatombe de vacunas, sigue siendo muy incierto. Los líderes que han violado las bases de la medicina y la democracia al imponer la vacunación expresa sin respetar los procedimientos habituales para la seguridad y efectividad de los medicamentos puestos en el mercado, todos se encuentran prometiendo a sus poblaciones un tratamiento temprano para futuras oleadas, demostrando así, como Boris Johnson, que ya no creen en la vacunación que han impuesto.

El Dr. Vikas Sukhatme y Vidula Sukhatme, dos académicos y profesionales médicos estadounidenses, sugieren el uso de ivermectina: «Es probable que la implementación de estos medicamentos en la India reduzca rápidamente el número de pacientes con COVID-19, reduzca el número que requiera hospitalización, oxígeno suplementario y cuidados intensivos y mejore los resultados en los pacientes hospitalizados»

Contrario a lo que pretenden hacer ver los grandes medios de desinformación global, los datos concretos de la misma Organización Mundial de la Salud (OMS) evidencian que las zonas del mundo donde el COVID-19 ha producido una mayor cantidad de muertes por habitantes son Europa, Estados Unidos y Brasil. Con excepción de este último país, las dos regiones más ricas y «desarrolladas» del planeta tierra (Europa y Estados Unidos) son las regiones donde las tasas de muertes por cada 100 mil habitantes son notablemente superiores a las del resto del mundo. La media ponderada de muertes por cada 100 mil habitantes, en Estados Unidos y Europa (el «occidente desarrollado») es de 143 personas muertas con COVID-19 por cada 100 mil habitantes, mientras que en las regiones más pobres de Asia y Africa, esta tasa es de 12 y 9 personas, respectivamente.

Si hoy en Venezuela, con una tasa de contagios del 0,5% de la población, tenemos 1350 nuevos casos diarios con 20 fallecidos, en el caso de aumentar en sólo un 1,5%, la cantidad diaria de muertes se multiplicaria por 13 hasta alcanzar unas 270 personas al día. Para evitar un desastre sanitario en Venezuela, con cantidades cercanas a los 300 muertos diarios, y mantener los contagios en niveles de seguridad, al menos no mayores a los actuales, parece evidente que apelar al uso de Ivermectina y Carvativir.