Contrario a lo que pretenden hacer ver los grandes medios de desinformación global, los datos concretos de la misma Organización Mundial de la Salud (OMS) evidencian que las zonas del mundo donde el COVID-19 ha producido una mayor cantidad de muertes por habitantes son Europa, Estados Unidos y Brasil. Con excepción de este último país, las dos regiones más ricas y “desarrolladas” del planeta tierra (Europa y Estados Unidos) son las regiones donde las tasas de muertes por cada 100 mil habitantes son notablemente superiores a las del resto del mundo. La media ponderada de muertes por cada 100 mil habitantes, en Estados Unidos y Europa (el “occidente desarrollado”) es de 143 personas muertas con COVID-19 por cada 100 mil habitantes, mientras que en las regiones más pobres de Asia y Africa, esta tasa es de 12 y 9 personas, respectivamente.

Si hoy en Venezuela, con una tasa de contagios del 0,5% de la población, tenemos 1350 nuevos casos diarios con 20 fallecidos, en el caso de aumentar en sólo un 1,5%, la cantidad diaria de muertes se multiplicaria por 13 hasta alcanzar unas 270 personas al día. Para evitar un desastre sanitario en Venezuela, con cantidades cercanas a los 300 muertos diarios, y mantener los contagios en niveles de seguridad, al menos no mayores a los actuales, parece evidente que apelar al uso de Ivermectina y Carvativir.

Al mandar al cierre forzado y totalitario de las actividades económicas de los pequeños y medianos empresarios y comerciantes la mayoría de los paises no estaban “siguiendo la ciencia”, la cienca no ha dicho que se hagan cuarentenas masivas. La conclusión más lógica que se puede sacar es que el virus ha sido exagerado para que las grandes empresas puedan tragarse la mayor cantidad posible de pequeñas empresas y para que la clase dominante pueda avanzar con su cuarta revolución industrial o “gran reinicio” a un ritmo rápido.

El nuevo patrón de desarrollo de China está lleno de vitalidad y potencial. China siempre ha mantenido su determinación de “concentrar sus esfuerzos para hacer bien sus propios asuntos”, y está a punto de construir una sociedad moderadamente próspera de manera integral, aprovechando la situación para iniciar un nuevo viaje de construcción integral de un país socialista moderno. Este es un hermoso capítulo de desarrollo común entre China y el mundo, y muestra la gran visión de China y sus socios globales de trabajar juntos para crear una cooperación de beneficio mutuo.