l exasesor de seguridad nacional de Trump, Micheal Flynn, hizo una declaración improvisada durante el fin de semana de que un golpe militar similar al de Myanmar no solo podría ocurrir, sino que ” debería ocurrir ” en Estados Unidos. Hablando en una conferencia en Dallas titulada “For God & Country Patriot Roundup”, calificado por Business Insider y MarketWatch como una “conferencia QAnon”, porque una colcha con una “Q” fue subastada en el evento, se le preguntó a Flynn: “Quiero saber por qué lo que pasó en Myanmar no puede pasar aquí”. A lo que Flynn, que pasó 33 años como oficial de inteligencia del Ejército, respondió: “No hay razón. Quiero decir, debería suceder”.

La revisión de los principales países que han adoptado una vacunación masiva y apresurada muestra que en poblaciones reales, la vacunación generalizada se comporta más como un acelerador de la epidemia y de la mortalidad que como una prevención de la misma. En todos los países masivamente vacunados, la mortalidad registrada durante los dos meses posteriores a la vacunación es igual o superior a la de todo 2020. Los estudios transparentes son fundamentales para comprender el mecanismo de estos agravamientos transitorios de la epidemia tras la vacunación y para deducir posibles medidas preventivas, si se produce un nuevo brote. Sobre todo porque el futuro, después de esta hecatombe de vacunas, sigue siendo muy incierto. Los líderes que han violado las bases de la medicina y la democracia al imponer la vacunación expresa sin respetar los procedimientos habituales para la seguridad y efectividad de los medicamentos puestos en el mercado, todos se encuentran prometiendo a sus poblaciones un tratamiento temprano para futuras oleadas, demostrando así, como Boris Johnson, que ya no creen en la vacunación que han impuesto.

Los eminentes virólogos Angus Dalgleish y Birger Sørensen afirman haber encontrado en las muestras de COVID-19 “huellas de manipulación” que solo podrían haber surgido de la modificación de un virus en un laboratorio. Estos resultados están contenidos en un explosivo artículo de 22 páginas que será próximamente publicado en la prestigiosa revista cientifica británica “Quarterly Review of Biophysics Discovery”. Los investigadores concluyen que “el SARS-Cov-2 no tiene un ancestro natural creíble” y que “está más allá de toda duda razonable que el virus se creó mediante manipulación de laboratorio”.

En los países pobres, como Venezuela, el COVID no mata por su virulencia, mata por la pobreza de grandísimas porciones de la población despreciadas por unas clases dominantes, tanto del gobierno como de la oposición pro-bloqueo, que son tan miserables que roban el derecho a la vida privatizando el acceso a los medicamentos a unos costos claramente inaccesibles para el 90% de los venezolanos. En los países ricos, el COVID no mata por su virulencia, mata por la enorme ambición de las clases dominantes asociadas a intereses farmacéuticos trasnacionales que pugnan por centralizar el debate en las vacunas para obtener enormes ganancias y no hablan del tratamiento efectivo para las personas que hoy realmente están sufriendo esta enfermedad, perfectamente curable. Este tema del COVID ha demostrado que así en el mundo entero como en Venezuela, las clases dominantes sienten un profundo desprecio por la vida de los trabajadores, ciudadanos comunes y pobres de sus respectivos países. Este mundo no puede seguir este rumbo de indolencia y autodestrucción, Venezuela no puede seguir escuchando los debates estúpidos del gobierno y la oposición bloqueadora, golpista y favorable a estas sanciones genocidas, basta de esta polarización absurda. Hay que buscar un tercer camino mas sensato, mas humanista, mas solidario, honesto y responsable. ¡TENEMOS QUE CAMBIAR!

Debido a la ivermectina, dice Capuzzo, hay “cientos de miles, en realidad millones, de personas en todo el mundo, desde Uttar Pradesh en la India hasta Perú y Brasil, que viven y no mueren”. Sin embargo, los medios de comunicación han hecho todo lo posible para “desacreditar” la noción de que la ivermectina puede servir como un tratamiento