Cuando el periodista estadounidense Tucker Carlson llamó la atención sobre los informes acumulados en VAERS, el Washington Post, Forbes y la mayoría de los otros agentes de desinformación, y menospreciadores de la verdad y los hechos cientificos reales, no mencionaron su referencia explícita a un grupo de investigadores de Harvard que demostraron de manera concluyente que la tasa de detección de muertes y efectos adversos recogidos en VAERS es impresionante. La conclusión del periodista Carlson, de que nadie sabe realmente la cantidad real de personas que murieron después de que la vacunación contra Covid, fue atacada con frivolidad por los cínicos propagandistas de los Mass Media de Estados Unidos.

El senador Rand Paul, que ha desafiado constantemente las declaraciones contradictorias y poco científicas del Dr. Antony Fauci, además de señalar la participación de Fauci en la obtención de fondos para la investigación de ganancia de funcion con coronavirus en el Instituto de Virología de Wuhan, apareció reivindicado en una entrevista el jueves luego de las inquietantes revelaciones de los correos electrónicos publicados, que el senador Rand Paul instó a que sean el último clavo en el ataúd del nefasto Dr. Fauci. Hablando con Laura Ingraham, Paul afirmó que “Los correos electrónicos pintan una imagen inquietante, una imagen inquietante del Dr. Fauci quien desde el principio ha estado preocupado por haber estado financiando la investigación de la ganancia de función en el Instituto de Virologia de Wuhan algo que hasta el día de hoy no ha admitido».

Esta frase «confíe en los expertos» ahora se está viendo muy cuestionada en los Estados Unidos. Las contradicciones y tribulaciones que está pasando la población con el COVID-19 en Estados Unidos han asestado un golpe irreparable a la credibilidad de la clase dominante y la apelación implícita a su autoridad como un círculo de expertos altamente capaces (ya eso no se lo cree nadie). Ninguna persona ejemplifica esto más que el Dr. Anthony Fauci, quien ha alcanzado el estatus de celebridad durante la pandemia como el inmunólogo más importante del país y el portavoz progresista de nuestra respuesta de política pública. Sin embargo, como Steve Deace y Todd Erzen detallan en su nuevo libro, «Faucian Bargain: The Most Powerful and Dangerous Bureaucrat in American History» [«El regateo fauciano: el burócrata más poderoso y peligroso de la historia de Estados Unidos»], Fauci se ha contradicho repetidamente a lo largo de la pandemia, hablando sobre lo que la «ciencia» exige en un momento dado mientras está siempre a favor de una política exageradamente draconiana.

El Dr. Anthony Fauci ha sido objetivo de los críticos al discurso de los grandes medios de comunicación acerca de la pandemia de COVID-19, durante el año pasado. Se le ha acusado, justamente, de cambiar de opinión sobre si las máscaras y los cierres de fronteras son o no son efectivos, entre otros saltos de opinión del especialista. Sin embargo, ahora la publicación de sus correos electrónicos muestra de forma clara que no ha estado diciendo la verdad sobre los orígenes del COVID-19. Esto ha quedado claro después de que dos organizaciones de noticias obtuvieron sus correos electrónicos bajo una solicitud de Libertad de Información. En particular, los republicanos afirman que las comunicaciones muestran que Fauci sabía que el Instituto de Virología de Wuhan, en el centro de la hipótesis de filtración de laboratorio sobre los orígenes de la crisis del COVID-19, estaba llevando a cabo experimentos con coronavirus genéticamente modificados. Además, los correos también muestran que a Fauci, sus asesores técnicos y especialistas le advirtieron de la posibilidad de una fuga de laboratorio en un momento en que insistía públicamente en que la pandemia surgió de forma natural al saltar de un animal huésped a un humano.