Todos contra Rusia: La comparsa de la izquierda globalista al descubierto

Desde hace algo más de 3 años vengo denunciando la falacia que esconde el discurso de la izquierda globalista actual. Aquella izquierda que se dice socialista pero reniega con odio de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), repudia a Rusia y todo lo que su cultura significa de forma abiertamente racista y xenófoba, supuestamente en favor de un utópico pacifismo total inexistente. Aquella izquierda que se dice humanista pero prefiere la vida de un pingüino o una ballena a la vida de cientos de millones de personas que mueren de hambre en el áfrica subsahariana, aquella que enarbola las banderas de un ecologismo sifrino, un ecologismo pijo, un ecologismo de banderitas y manifestaciones para Instagram, Facebook y Twitter, un ecologismo chévere y guay. La izquierda de los cabellos largos en los varones y los cabellos cortos en las hembras, como símbolo total de ruptura de esquemas hegemónicos (¡!). La izquierda que ha hecho del credo ecológico-abortista-LGBTI+ una religión con dogmas de fe muchísimo más férreos que las bulas papales y que manifiesta una intolerancia violenta a cualquier forma de resistencia a esa ideología postmodernista. La izquierda que cree que el enemigo es el cristianismo popular, católico o protestante, mientras adora religiosamente a “genios semidioses” como Steve Jobs y Ellon Musk (¡!). La izquierda que cree que Apple es más ecológico que Android. En fin, la izquierda de los disparates de la izquierda que padecemos hoy. Esa izquierda es punta de lanza del globalismo ¿Pero que es esto del globalismo?

El globalismo es la ideología radical de las no ideologías. Es la más radical de todas las ideologías y la más violenta de todas puesto que pretende dar muerte a todas las demás en nombre de la erradicación de las ideologías por ser todas estas, paradójicamente, violentas. En este punto, debo decir que ideologías tenemos todos los seres humanos y la única forma de que no existan ideologías es que tengamos un conocimiento absoluto del funcionamiento del cosmos en el ámbito biológico, físico, social, químico, humano, religioso, etc, etc, etc. Y aunque usted lector no lo crea, le puedo asegurar que estamos tan lejos del conocimiento absoluto universal como lo estábamos hace 2.000 años, durante la época de Cristo, o hace 6.000 años durante la primera civilización Sumeria. En cuanto a las verdades fundamentales, es poco o nada lo que hemos avanzado desde entonces. No confunda usted tecnología con sabiduría, que en nada creo yo que aventaja un colegial de hoy a uno de hace 200 años, en cuanto a sabiduría. Creer que la época en que vivimos es la más avanzada de todas y plus ultra del conocimiento, es un mal de nuestra especie humana que durante toda nuestra historia nos ha llevado a las mas duras degradaciones morales. No somos mejores que los seres humanos de ninguna otra época de los últimos 1.000 o 2.000 años, no es así, no lo creo.

Por otro lado, está la llamada derecha. En occidente, donde vivimos, se le llama derecha a todo lo que es conservador u ortodoxo, como si una ideología (la de izquierda) que pretende tildar de supercherías, espejismos u “opio de la humanidad”, a todas las otras ideologías no fuera lo más totalitario que ha podido idear la mente humana. La derecha es básicamente la foto en negativo de todos los rasgos de la izquierda globalista que he descrito antes, por lo tanto, no lo repetiré aquí. Sin embargo, para que dos cosas sean una el negativo de la otra, han de estar enmarcadas en el mismo sistema de creencias compartido, ese sistema es el globalismo. El globalismo viene a ser la convergencia de las izquierdas y derechas formales de nuestro mundo. La idea compartida, aunque negada por las partes, de que occidente es moralmente superior a las culturas orientales y que eso queda evidenciado en su superior desarrollo tecnológico y bienestar económico. Es decir, ambas facciones del globalismo dan por sentado esta realidad. No, no lo niegue usted mi estimado lector, vea con honestidad dentro de su propio ego y descubrirá mucho de lo que usted mismo niega de la boca para afuera. La derecha tiende a tener posiciones respetuosas ante las invasiones llevadas a cabo por la OTAN, en eso es menos hipócrita que la izquierda. La izquierda hace la comparsa de oponerse a las guerras de la OTAN (nunca con consecuencias tangibles y concretas), pero a la hora de involucrarse países “barbaros” del oriente como Rusia o China, todos cierran filas con la OTAN. La izquierda globalista es el hijo malcriado del rico banquero super millonario, que se rebela contra su padre simplemente por un complejo derivado de ciertas carencias afectivas, pero su naturaleza es siempre y será la misma, cuando Rusia ataca, vuelve a casa tal cual hijo pródigo de la parábola bíblica. Ninguna de las comparsas de la izquierda contra la guerra en Irak, Afganistán, Siria, Libia o Yemen condujo a absolutamente nada, sin embargo, sepa usted mi estimado lector que para hoy 8 de marzo de 2.022, a menos de dos semanas del inicio de hostilidades en Ucrania, ya hay abierto un expediente en la Corte Penal Internacional contra Rusia ¿no que era difícil y tedioso llevar a EEUU ante la CPI por sus crimines en Irak y Afganistán? Parece que no era tan difícil, en menos de diez días ya lo hicieron contra Rusia ¿me entiende usted? ¿me estoy haciendo entender? ¿de que estamos hablando cuando decimos izquierda y derecha en el marco del globalismo occidental?

Los partidos de izquierda fuera del poder, en Europa, condenan la “invasión” de Rusia a Ucrania, porque “hay que condenar todas las invasiones” ¿es posible ser más nihilistas? El nihilismo es la doctrina subyacente y el vaso comunicante, dentro del globalismo, entre su lado izquierdo y su lado derecho. El nihilismo es algo en que las izquierdas y derechas globalistas están absolutamente de acuerdo, esto es: “Rechaza todos los principios religiosos, morales y gnoseológicos, a menudo fundamentándose en la creencia de que la vida no tiene sentido, de que no existe una deidad, puesto que la naturaleza y el universo son indiferentes con el ser humano, sus valores y su sufrimiento, de que no existe un fin último teleológico en presencia de un orden divino toda vez que Dios ha muerto, de que no hay una verdad absoluta y de que la realidad es aparente” Es que si aún viviera el pedófilo de Jean Paul Sartre seguramente saldría a protestar contra la “invasión” rusa a Ucrania, porque no hay que luchar por nada, no vale la pena nada, no hay fin superior, entonces para que hacer nada, no hagamos nada: “comamos y bebamos que mañana moriremos”. Protestemos contra la guerra fumándonos un porro de marihuana que igual nada vale la pena, dionisiacos de izquierda, existencialistas de la muerte en vida, zombies con 3, 4 o 5 chutes ya de la falsa vacuna COVID. Alguno estará pensando ahora: ”es que la izquierda se opone a la invasión de Rusia a Ucrania porque defiende la vida”. Eso es lo mismo que decir que si un delincuente me viene a robar y me amenaza de muerte no tengo derecho a defenderme porque pongo en riesgo la sacrosanta vida del atracador y la defensa es violenta porque ataca a la vida del otro. Es absurdo.

No defiendo a la guerra, no creo que la guerra sea algo deseable, la guerra es indeseable. Pero como seres humanos el cinismo del globalismo es muchísimo más agresivo y mas anti humanista que la misma guerra. Creo que si a partir de ahora no voy a poder pensar libremente, porque debo pensar que todo lo Ruso y Chino es perverso, si no voy a poder cuestionar los mandatos de las organizaciones supranacionales como la OMS, porque poner en cuestionamiento la sacrosanta efectividad de las vacunas es un sacrilegio que se ha de penar con la exclusión social y el destierro eterno, si no voy a poder visitar a un amigo ruso o chino, porque es connivencia con el enemigo, entonces estoy dispuesto a pelear y esa violencia que significará mi lucha no la he provocado yo, sino quien violentamente, pero cínicamente, me ha encajonado y me ha ido robando mi humanidad con una violencia hipócrita con la misma que luego se me acusa de violento a mí por responder en defensa de mis libertades humanas. El globalismo que comparten la derecha y la izquierda tiene como idea de vanguardia que occidente es moralmente superior a todas las otras culturas y, por tanto, ha mostrado “científicamente” su superioridad en su mejor economía y tecnología, lo que le da derecho a sojuzgar a las demás económicamente y a imponer el modelo superior de sociedad tomando como ejemplo a los Estados Unidos de América y el Reino Unido. El globalismo nos enseña que ellos son buenos porque, siendo superiores, se rebajan a querernos ayudar a nosotros pobres bárbaros desgarbados que siendo indignos siquiera de que nos oigan, aun así los buenos occidentales nos brindan sus hamburguesas y perros calientes a precios accesibles en sus grandes franquicias de comida y nos salvan con sus medicinas milagrosas producto de su intelecto superior (medicamentos que son mayormente drogas para síntomas que rara vez “sanan” de verdad, etc.…)

La izquierda globalista, no pone en duda nada de lo que postula el globalismo, no veo que el PSOE español, el Partido Socialdemócrata Alemán, PODEMOS, Gustavo Petro o el mediocre del señor Boric de Chile pongan en cuestión todo lo que he mencionado como postulados del globalismo. No solo no lo cuestionan sino que son activos promotores, los más aguerridos propagandistas, del globalismo tal y como lo he explicado. Son activos perseguidores, mucho más que la derecha, del cristianismo, de los valores familiares, de las creencias religiosas de los pueblos, mientras abrazan al globalismo o globalización que de teoría científica tiene muchísimo menos que cualquiera de las religiones mencionadas y es más una ideología totalitaria que una ciencia. La izquierda globalista ha sido construida a través de Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) ecologistas, socialistas, cooperativas, de origen europeo y con financiamiento subrepticio del gran capital trasnacional. Organizaciones ecologistas bandera de la izquierda globalista como WWF o Greenpeace son financiadas directamente por los Rothschild y los Rockefeller, respectivamente. Eso no es nada oculto, puede verlo usted directamente en sus paginas web. Detrás de la izquierda ecologista estadounidense y europea está la Fundación Soros, de George Soros y la Fundación de Bill y Melinda Gates. Eso tampoco debería ser ningún misterio, compruébelo usted fácilmente en sus paginas web, o fotos de los lideres de esas organizaciones en internet. El tema es largo y mucho más complejo de lo que estas cortas, aunque ya largas líneas, me permiten expresar. Pero el mundo ya cambió, acá la lucha ya no es de izquierda y derecha, sino de humanistas versus globalistas. Soy humanista, porque creo en el ser humano como creación superior de nuestro mundo y nada hay mas preciado en este planeta que una vida humana, ni siquiera el planeta mismo es tan precioso como la vida humana. El cerebro humano en si mismo es un sistema mucho más complejo que una galaxia entera, con sus 100 mil millones de soles, como 100 mil millones de neuronas tiene nuestro cerebro, con una actividad cada una de ellas que es mucho más compleja que la de un sol. No podemos dejar que un puñado de plutócratas tomen a la humanidad entera como sus esclavos a través del dinero, de ese dios falso, fiduciario y de papel, que es el dinero fíat. En fin, son muchos temas. Pero lo dejo hasta acá, por ahora. Sígueme en Twitter: @TronAleks.

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