El Covid-19 en Venezuela: Abismo entre realidades, clases dominantes y pueblo

El gobierno nacional ha anunciado, a través del presidente de la República Nicolás Maduro, en diversas y reiteradas oportunidades, la supuesta gratuidad de los tratamientos contra el COVID-19, y esto es falso. Esta enfermedad, como es sabido por todos, es perfectamente curable y tratable en el 99% de los casos, siempre que se tenga acceso a la medicación adecuada, de forma oportuna. Pero es éste precisamente el problema. Mientras la oposición y el gobierno están enfrascados en la estúpida diatriba sobre las vacunas, la verdad es que decenas de venezolanos mueren diariamente de esta enfermedad, no por falta de vacunas, no es por falta de vacunas que mueren hoy los venezolanos, mueren por falta de tratamientos y acceso a los mismos ¿Por qué nadie habla de esto? ¿Por qué todo es una politización estúpida en torno a las vacunas? En mi opinión, quien hoy sólo hable de vacunas solo hace política. La prioridad para salvar vidas, realmente, concretamente, hoy en Venezuela, es la disposición gratuita de los medicamentos que han probado científicamente su efectividad en un 99% de los casos de COVID-19.

Oposición alerta de “colapso inminente” en hospitales en Venezuela | El  Nuevo Herald
Las personas deben comprar los medicamentos, administrarlos a los pacientes, traer la comida a los pacientes y darles de comer, mientras médicos y enfermeras se limitan a la observación y diagnóstico y/o aplicación de los medicamentos a aquellos pacientes que los tengan; que hayan tenido la improbable capacidad de pagar 200$ diarios en medicamentos, pero a nadie más.

El gobierno ha anunciado la gratuidad del medicamento Favipiravir, un medicamento que según el Ministerio de Salud de Rusia condujo a una tasa de recuperación del 96% de los casos graves después de 10 días. En efecto, el Ministerio de Salud de Venezuela recomienda el uso de Favipiravir, sin embargo, este medicamento tiene un costo de 120$, que dependiendo del paciente podría requerirse una o dos veces, es decir, podría llegarse a 240$ para cumplir el tratamiento. Por otro lado, está el Remdesivir. A partir de abril de 2020, la Universidad Johns Hopkins considera que remdesivir es el tratamiento más prometedor para COVID-19 y es también, presuntamente, suministrado pero el gobierno venezolano, pero esto es falso. El medicamento que se aplica una vez al día por alrededor de 10 días tiene un costo, en el mercado farmacéutico venezolano, de entre 89$ y 160$ por cada inyección y es una diaria, empezando con una dosis doble el primer día. Es decir, el costo total del tratamiento puede alcanzar entre 979$ y 1780$.  Además, están las inyecciones de anticoagulantes, porque al fin y al cabo el COVID, es una enfermedad que provoca coagulación en la sangre, mas que una enfermedad respiratoria (esto es una consecuencia). Estos anticoagulantes, tienen un costo de 20$ por inyección y también deben ser administradas diariamente. Entonces, tenemos que los medicamentos de alto costo contra el COVID-19, cuestan para un venezolano común y corriente, no allegado a la élite aristocrática y económica, alrededor de 200$ diarios sólo en medicamentos de alto costo que no son proporcionados por el gobierno nacional, al menos no es así en el Hospital Universitario de Maracaibo (HUM), adscrito al Ministerio de Salud de Venezuela.

Con éste costo, el COVID-19 se convierte en una barrera de segregación social y de separación de derechos entre las clases dominantes nacionales (alta oficialidad del ejército, aristocracia roja, burocracia, empresarios allegados al gobierno, empresarios allegados a la oposición, comerciantes vinculados al gobierno y elite cleptocrática opositora y guaidoista) y el pueblo venezolano (clase trabajadora, clase profesional, ingenieros, profesores universitarios, médicos, obreros, técnicos, enfermeras, entre otros). El Covid-19 ha impuesto una barrera de segregación social terrible. El estado de hacinamiento de los pacientes covid-19 en el Hospital Universitario de Maracaibo (HUM), la falta de humanismo en el trato a los acompañantes de los pacientes, la falta de compromiso social y responsabilidad sanitaria de las autoridades y los elevados costos de los medicamentos son los aspectos fundamentales que están provocando las muertes de decenas de venezolanos.

En Maracaibo, sólo funciona el Hospital Universitario, y como centro “centinela” contra el COVID-19 se esperaría que ahí hubiese disponibilidad de todos los medicamentos contra esta enfermedad, perfectamente tratable y curable, pero no es así. En el Hospital Universitario de Maracaibo (HUM) no se proporciona ni siquiera el CARVATIVIR que es tan promocionado por el gobierno. No se proporciona a los pacientes ni siquiera el REMDESIVIR, ni el FAVIPIRAVIR, ni ningún antiviral. TODO LO DEBEN COMPRAR LOS PACIENTES-CIUDADANOS Y SUS FAMILIARES.

Las personas deben comprar los medicamentos, administrarlos a los pacientes, traer la comida a los pacientes y darles de comer, mientras médicos y enfermeras se limitan a la observación y diagnóstico y/o aplicación de los medicamentos a aquellos pacientes que los tengan; que hayan tenido la improbable capacidad de pagar 200$ diarios en medicamentos, pero a nadie más. Para los pacientes de COVID-19 sólo hay oxígeno, pero no hay mascarillas para poder aplicarlo, tampoco hay válvulas ni manómetros para poder regular el flujo de oxigeno desde la bombona al paciente. Esto es un absoluto desastre e inhumanidad de la cual son responsables los administradores del gobierno y representantes regionales y locales de la aristocracia roja centralista, por acaparar los medicamentos que supuestamente se han adquirido con fondos públicos para su distribución entre los ciudadanos enfermos dentro de los centros sanitarios. Petro también son culpables los líderes de la oposición criminal guaidoista por haber impulsado el bloqueo económico que ha afianzado y sádicamente acrecentado el sufrimiento del pueblo venezolano. 

Mientras lo que he mencionado es la realidad de cientos y miles de venezolanos en los centros sanitarios del país, la oposición guaidoista en lugar de hablar de la realidad y padecimientos HOY de los venezolanos en los hospitales, huyen hacia adelante con el tema MERAMENTE POLITICO de las vacunas, esto es asqueroso. El problema acá es que no hay medicamentos para los enfermos de COVID en los hospitales. Dejen su asquerosa politiquería y prebendas asquerosas con las farmacéuticas en el caso de las vacunas y dedíquense a procurar la sanidad HOY de los venezolanos enfermos, hay medicamentos para eso, hay tratamientos efectivos, como los hay y se sabe que los hay en todas partes del mundo. Pero en Venezuela, los medicamentos contra el COVID-19 adquiridos con fondos de todos los venezolanos y supuestamente gratuitos solo son accesibles para la aristocracia roja central, la alta jerarquía militar y la alta burocracia local regional y nacional, pero no está disponible para los ciudadanos comunes y corrientes. Esto es un exterminio de la pobreza matando a los pobres, haciéndoles morir por no tener como costear 200$ diarios de tratamiento, algo imposible en un país con el salario mínimo más bajo de América Latina.

Basta de hipocresías con la salud de las personas, basta de politiquería con esas vacunas que no son el tema prioritario, la prioridad es garantizar que quien enferme se sane hoy, la prioridad es dar tratamiento a los enfermos y proporcionar la medicación adecuada y oportunamente. En los países pobres, como Venezuela, el COVID no mata por su virulencia, mata por la pobreza de grandísimas porciones de la población despreciadas por unas clases dominantes, tanto del gobierno como de la oposición pro-bloqueo, que son tan miserables que roban el derecho a la vida privatizando el acceso a los medicamentos a unos costos claramente inaccesibles para el 90% de los venezolanos. En los países ricos, el COVID no mata por su virulencia, mata por la enorme ambición de las clases dominantes asociadas a intereses farmacéuticos trasnacionales que pugnan por centralizar el debate en las vacunas para obtener enormes ganancias y no hablan del tratamiento efectivo para las personas que hoy realmente están sufriendo esta enfermedad, perfectamente curable. Este tema del COVID ha demostrado que así en el mundo entero como en Venezuela, las clases dominantes sienten un profundo desprecio por la vida de los trabajadores, ciudadanos comunes y pobres de sus respectivos países. Este mundo no puede seguir este rumbo de indolencia y autodestrucción, Venezuela no puede seguir escuchando los debates estúpidos del gobierno y la oposición bloqueadora, golpista y favorable a estas sanciones genocidas, basta de esta polarización absurda. Hay que buscar un tercer camino mas sensato, mas humanista, mas solidario, honesto y responsable. ¡TENEMOS QUE CAMBIAR!