¿Inexplicables datos del COVID-19 en Suramérica? Chile y Venezuela en los extremos opuestos

Desde que inició la crisis del COVID-19 a nivel mundial los datos sobre contagios y letalidad han sido un tema muy manipulado social y políticamente. Con el pasar del tiempo, lo que al principio parecian evidentes manipulaciones, tergiversaciones o malas interpretaciones, ahora sirven para justificar verdades dogmáticas. Las mentiras repetidas mil veces siempre terminan convirtiendose en dogmas de fé, en este caso, de fé en una presuntamente objetiva «ciencia oficial» del mundo occidental.

En el relato cientifico oficial, es de suponerse que los paises más «atrasados» presenten un caos sanitario de rasgos apocalipticos mientras que los paises más «desarrollados» muestren una eficiencia envidiable y una capacidad total para controlar esta crisis. Sin embargo, esto no es así, en realidad, es todo lo contrario. Como ejemplo que debería desmontar este relato oficial de los grandes medios de desinformación, está el caso africano, en ese continente las muertes y tasas de contagios por COVID-19 no tienen nada que ver con los «alarmantes» números de los paises desarrollados de Europa y el norte de América. Seguramente, muchos están pensando que es porque en Africa no saben contar bien la muertes y no reportan con eficacia los casos. No lo creo, eso no tiene porque ser así. Los muertos son muy dificiles de desaparecer y en los frecuentes casos de epidemias puntuales en áfrica, siempre la OMS y las sociedades filantropicas de los grandes multimillonarios de occidente han sabido contar, con lujos y detalles, la cantidad de muertes, sintomas, genero, peso, edad, etc, de todos y cada uno de los muertos y afectados por esas curiosas enfermedades que suelen surgir «sólo» en Africa.

Dejando el tema de África hasta ahi, al parecer, entre más «desarrollado» es un país peor le va en la gestión de la crisis derivada de la propagación del COVID-19. Que curioso es esto ¿no?. No, no es curioso para casi nadie, porque en esto no se detiene a pensar mucha gente. No hay que pensar, hay que obedecer y acatar. Hoy, pensar y cuestionar las cosas con base en el método cientifico es evidencia de ignoracia y obedecer callados y con firmeza a los mandatos de la «OMS» es una clara señal de inteligencia, como diría José Ingenieros «Muchos cerebro torpes, se envanecen de su testarudez, confundiendo la parálisis con la firmeza» Y así nos va en el mundo.

El caso de Suramérica

En Suramérica hay dos mundos, el real y cientifico y aquel que nos muestran los medios de desinformación y su pseudo-ciencia oficial auspiciada por los gobiernos y empresas farmaceuticas globales. En primer lugar, es elementar comenzar por decir que la cantidad de muertes por COVID-19 como número aislado, no dice nada acerca de la gravedad de la pandemia, es básico en la ciencia saber que todo resultado adquiere su significado real siempre en términos relativos a otro hecho o dato igualmente contrastable. En la figura 1, vemos una gráfica con la tasa de letalidad del COVID-19 versus la tasa de contagios en cada uno de los paises suraméricanos. Brasil, por ejemplo, presenta muchas más muertes que Ecuador, pero, en éste último, la letalidad del virus es de casi del doble. Otro caso, por ejemplo, es Chile, que no tiene ni de cerca la cantidad de muertes por COVID-19 que Argentina pero la tasa de letalidad del virus en Chile es igual que en Argentina. Además, vemos que la población Colombiana es un 60% mayor que la población de Venezuela pero la tasas de contagios en Colombia es de un 500% superior a la de Venezuela y la letalidad del virus un 275% mayor. En fin, la idea es que a esta altura el lector comprenda que los datos en terminos absolutos dicen muy poco acerca de la gestión de una crisis sanitaria, hay que analizar los datos en terminos relativos a la poblacion de una pais y sus condiciones particulares.

Tasa de letalidad versus tasa de contagios en Suramérica (Datos actualizados hasta el 12 de Abril de 2021, según la OMS)

La tasa de contagios está relacionada, evidentemente, con el aislamiento o distanciamiento social, las medidas de confinamiento y los cuidados y condiciones sanitarias de vida de las poblaciones ¿no es evidente? espero el lector entienda que esto es así, mayor aislamiento, menor tasa de contagios. Es esta una de las razones por la que es noticia muy conocida que las pocas medidas de aislamiento y distanciamiento social que se han aplicado por el gobierno de la republica federativa de Brasil han provocado que la tasa de contagios sea la más elevada del continente, aunque su tasa de letalidad sea inferior a la de Ecuador, Perú y Bolivia (hay más muertes, si, pero la tasa de letalidad es menor, ATENCION)

Lo importante es darnos cuenta de que la tasa de contagios y la tasa de letalidad no guardan, en Suramérica, una relación lineal. Los países aumentan rapidamente en la tasa de letalidad en la medida que sus poblaciones comienzan a ser expuestas al virus invasor de sus territorios. Luego, la relación entre tasa de contagios y letalidad oscila de forma amortiguada, hasta tender a una relación fija entre letalidad y contagios que, probablemente, en el tiempo muestre una tasa de contagios muy elevada con una tasa de letalidad cada vez más pequeña, o insignificante, es lo que todos esperamos (eso quisiera creer, es decir, que realmente todos esperamos que la tasa de letalidad baje a valores insignificantes o nulos).

Otra curiosidad es que el país con mayor porcentaje de la población vacunada, Chile, es tambien el país donde se presenta la segunda mayor tasa de contagios de toda suramérica y una tasa de letalidad superior a la de Uruguay, Paraguay y Venezuela. El hecho de que en Chile haya una mayor tasa de vacunación, lo único que puede evidenciar, de momento, es que el país se está apegando estrictamente a los protocolos de la Organización Mundial de la Salud y las grandes farmaceuticas que componen su directiva. Desde la dictadura de Augusto Pinochet, Chile es un país irrestrictamente obediente a los mandatos de todos los organismos de control global, como FMI, Banco Mundial, OMS, OEA, etc. La tasa de vacunación, a estas tempranas alturas de la pandemia, sólo evidencia el apego de ese país a las medidas sanitarias y los tratamientos que la «ciencia oficial» (es decir, la ciencia aceptada por las grandes farmaceuticas) ha impuesto al mundo través de la OMS. En definitiva, al respecto de Chile, lo que quiero decir es que, este país estrictamente apegado a los protocolos, tratamientos medicos, medicamentos y sistema sanitario impuuesto por el sistema global globalista, es al mismo tiempo el país más golpeado por la pandemia en suramérica, en terminos relativos a su cantidad de población.

En el extremo opuesto a Chile, está Venezuela. Según todos los medios de desinformación global, según el paupérrimo estudio de la Academia de Ciencias de Venezuela y según la propaganda en los medios colombianos, peruanos y brasileros, a estas alturas en Venezuela, los muertos deberían verse por miles en las calles, el caos apocaliptico debería reinar y este país debería ser ya el foco de infección de COVID-19 de todo el continente ¿esto es así? No, no lo és. En Venezuela tenemos muchisimos problemas, económicos, financieros, sociales, pero en cuanto al COVID-19, la tasa de letalidad es la más baja del continente y la tasa de contagios tambien.

En general, en la figura se muestran en rojo los países más apegados de los protocolos del Fondo Monetario Internacional, a las exigencias del FMI y Banco Mundial en cuanto a la distribución del gasto público, a la OMS en cuento a tipo y estructura de sus métodos sanitarios respecto al COVID-19. Es decir, ¿quien puede dudar que Chile, Colombia, Perú, Paraguay, Argentina (legado de Macri) y Brasil (legado de Bolsonaro) son los niños mimados de los organismos globales de control financiero, como el FMI, Banco Mundial, entre otros? Sin embargo, son estos a quienes peor les va en control de la «pandemia» de COVID-19, aunque los medios de desinformación pongan de cabeza los datos, para decir que el pais al que peor con el COVID-19 es Venezuela, en realidad, los datos que se muestran en la figura son elocuentes. No quiere esto decir que en Venezuela el tema del COVID-19 esté controlado, o que no sea un problema. En Venezuela hay muchisimos problemas y el COVID-19 los ha agravado a la n-esima potencia, pero en este momento, estamos hablando en terminos concretos y relativos a la «pandemia» a nivel continental. Al parecer, entre un país menos relaciones tenga con el pensamiento establecido a nivel mundial respecto al COVID-19, mejor le va. No lo digo yo, miremos los datos.

Venezuela: los peligros más preocupantes

En Venezuela, la causa de la baja tasa de contagios y la baja letalidad es, sin duda, las medidas de confinamiento, el aislamiento social y, tambien hay que decirlo, la paralización previa de gran parte de todo el aparato productivo nacional. Los sistemas de transporte público están en gran parte paralizados desde antes del inicio de la «Pandemia» y el sector público ya antes de esto apenas si trabajaba hasta el medio día de jornada laboral. Este aislamiento, sin duda, ha frenado la expansión del virus en el país, pero esto no es posible sostenerlo por mucho más tiempo.

El peligro para Venezuela, en el nivel que estámos es que el virus, al haber avanzado muy poco dentro de nuestro población, aún nos encontramos en una fase muy temprana de evolución de la epidemia, por la que nuestros vecinos ya han pasado hace algunos meses, con dolorosas consecuencias para sus pueblos. Sin embargo, estar aislados y aplicando un severo confinamiento, de ninguna manera nos libra de que en el momento de una hipotetica vuelta a la completa normalidad, el virus se expanda de manera muchisimo más agresiva, en otros paises vecinos para ese entonces. Veamoslo con números.

Debido a las precarias condiciones de nuestro sistema sanitario y la practica inexistencia de una asistencia sanitaria pública y un estado incapaz, por las razónes que sean (bloqueo, corrupción o la que sea) de hacerse responsable por la salud del pueblo venezolano, debemos evitar a toda costa un mínimo aumento en la tasa de contagios. Veamos que, actualmente con una tasa de contagios del 0,5% de la población, tenemos una tasa de letalidad del 1% pero, de acuerdo al comportamiento del virus en suramérica, si la tasa de contagios llegara a un 2% de la población la tasa de letalidad se quintuplicaria, alcanzando hasta un 5%. Veamoslo en términos absolutos, que son más claros para la mayoría de las personas. Si hoy en Venezuela, con una tasa de contagios del 0,5% de la población, tenemos 1350 nuevos casos diarios con 20 fallecidos, en el caso de aumentar a la tasa de contagios en sólo un 1,5% más que en la actualidad, la cantidad diaria de muertes se multiplicaria hasta alcanzar unas 270 personas al día, es decir, un aumento de sólo un 1,5% en la tasa de contagios multiplicaria por 13 la cantidad de fallecimientos diarios, esto sería terrible, no lo podemos permitir.

«Si hoy en Venezuela, con una tasa de contagios del 0,5% de la población, tenemos 1350 nuevos casos diarios con 20 fallecidos, en el caso de aumentar en sólo un 1,5%, la cantidad diaria de muertes se multiplicaria por 13 hasta alcanzar unas 270 personas al día»

Es claro que, en la medida que el virus se expande, la cantidad de personas que podrían morir es mayor, pero tambien lo es la cantidad de personas inmunizadas por haber «pasado» el virus sin mayores consecuencias para su salud. Esto es, el 95% de la población, en el peor de los casos, quedará inmunizada contra el COVID-19 al ser expuesta a él, sin padecer consecuencias mayores para su salud o hasta el 99% de la población que quedará inmunizada por contacto con el virus sin tener ninguna consecuencia mayor para su salud. Esos son los datos oficiales, si se interpretan al derecho y no al revés, como suelen ponerse en los grandes medios de desinformación. No es que vayamos a exponernos al virus de forma premeditada ni que el virus no tenga un riesgo de letalidad, que si lo tiene, como se ha dicho (entre el 1% y 5%, en suramérica), pero en aislamiento total, no avanzamos en nada hacia la normalización de la situación socioeconómica nacional y estamos al filo de una avalancha de muertes con un mínimo descuido en la tasa de contagios.

Ivermectina e Isotimol (Carvativir) como tratamientos profilacticos

Dos investigadores argentinos que estudiaron el uso de la Ivermectina en casos de Covid-19 defienden la eficacia del tratamiento y lo recomiendan tanto en casos leves, como en casos moderados y severos. La ivermectina es un agente antiparasitario de amplio espectro en medicina humana. En pruebas in vitro mostró su potencial como inhibidor del virus SARS-CoV-2. Esta situación cobró trascendencia cuando algunas investigaciones clínicas mostraron proveer una significativa reducción en el riesgo de contagio y en la mortalidad de los positivos. Uno de los estudios llevado a cabo por los médicos argentinos Héctor Carvallo y Roberto Hirsch, concluyó que la droga es un efectivo método adyuvante para equipos de protección personal en la profilaxis del SARS-CoV-2 en el personal sanitario y sus contactos. Por ello, recomiendan implementarla en los grupos de población vulnerables: institutos geriátricos y psiquiátricos, orfanatos y prisiones, entre otros.

“No es un tratamiento experimental. Incluso, en EEUU hay una presentación ante el Senado que solicita la habilitación de la ivermectina”, afirma a Hirsch.

Ya son más de 10.000 los pacientes tratados, seguidos y revisados por este medicamento. Un metaanálisis que registró 25 ensayos en distintos países del mundo -en total incluyó 2.045 participantes como profilaxis y 1.835 Covid positivos- mostró un descenso en la tasa de mortalidad que ronda entre el 65% (en graves y tardíos) y el 92% (en un uso más precoz de la droga), según el momento y estadio de la enfermedad en los pacientes tratados. También, una reducción de la infección por Covid-19 entre un 82% y 92% cuando se usa en forma preventiva en los trabajadores de la salud y sus allegados cercanos.En un artículo anteriormente publicando en Soberania Venezuela, mostrámos como un artículo cientifico demostraba que el uso de la Ivermectina tiene un 99% de efectividad en el tratamiento del COVID-19 y reduce en un factor de 5, la tasa de contagios entre personas expuestas al virus.

En Venezuela, hay dos estados (Zulia y Carabobo) que han venido utilizando la Ivermectina como profilaxis ante el avance del COVID-19 con resultados que muestran, entre otros factores, una incidencia de hasta un 85% en la reducción de la tasa de contagios por cada 1000 personas en el Zulia (un resultado consistente con los obtenidos por Carvallo y Hirsh), con respecto a entidades donde no se usa de forma extendida la Ivermectina como en Caracas Distrito Capital o el estado de La Guaira. En la figura, basada en datos oficiales del gobierno de Venezuela, podemos ver como la tasa de contagios en Zulia es del 1,59 por cada 1000 habitantes mientras que en La Guaira es de hasta 11,3 personas por cada 1000 habitantes, una diferencia notable, considerando que el Zulia es el estado más densamente poblado de Venezuela y además hace frontera con una país sumido en una grave crisis sanitaria por COVID-19, como lo es Colombia.

Comparación de datos de contagio entre estados con uso extendido de Ivermectica como profilaxis y estados que sólo la usan como tratamiento terapeutico

Por otra parte, el isotimol (isothymol), principio activo del Carvativir, es un inhibidor selectivo de la proteasa principal del virus, y a su vez faculta potentes actividades inmunomoduladoras y antiinflamatorias, como lo señala Ricardo León, especialista en Medicina Interna e investigador del Observatorio Salud Medio Ambiente e Impacto Social de Venezuela, en una nota publicada por La Radio del Sur. Las publicaciones cientificas que respaldan la investigación son de septiembre de 2020. En ellas se identifica al compuesto isotimol (isothymol), principio activo del Carvativir, como un eficaz antiviral contra el agente Sars-Cov-2, causante del covid-19. El Doctor Ricardo León afirma que el medicamento “Se administró fuera de etiqueta a 100 pacientes hospitalizados con covid-19 (50 con oxígeno suplementario, 10 con ventilación mecánica y 40 asintomáticos), 40 de los cuales tenían un aumento de los requerimientos de oxígeno al inicio. Durante un curso de tratamiento de 7 a 14 días, el inicio del tratamiento con isotimol (isothymol) se asoció con una mejor oxigenación en la mayoría de los pacientes, a menudo dentro de 1 a 3 días, y no tuvo toxicidad perceptible”.

Para evitar un desastre sanitario en Venezuela, con cantidades cercanas a los 300 muertos diarios, y mantener los contagios en niveles de seguridad, al menos no mayores a los actuales, parece evidente que apelar al uso de Ivermectina y Carvativir, en forma conjunta, puede ser un mecanismo efectivo para bloquear la expansión del virus y permitir que la población venezolana vaya progresivamente inmunizandose ante este patógeno se forma segura y sin una exposición abierta o desprotegida ante el virus.