SIEMENS: Corrupción y desfalco a la industria eléctrica Venezolana

Esta primera semana de marzo se dio inicio formal, en el estado Zulia, a la temporada de racionamientos primavera-verano 2021 en el occidente del país. Aunque esta frase puede sonar jocosa o cínica, refleja una verdad objetiva y contrastable año tras año. Tal y como lo dijimos en un artículo del 9 de Noviembre de 2020, publicado en la web del Observatorio de Ecología Política de Venezuela “desde el año 2012, he venido estudiando la estacionalidad de las fallas y puedo afirmar, sin lugar a duda, que la tasa de fallas y los racionamientos cumplen un calendario preciso de acuerdo con la estacionalidad y variabilidad climática de nuestro país. Esto es así desde el año 2012 debido a que es desde ese año que el margen de reserva en generación se ha hecho mínimo, o cero, y la demanda se ha igualado a la capacidad de generación durante las fechas de menor consumo (octubre a febrero)”. Este hecho no tiene nada que ver con la particularidad del estado Zulia, de hecho, los racionamientos se reflejan en el Zulia por ser un estado claramente menospreciado por el gobierno nacional, pero las causas del racionamiento son nacionales no son regionales. Debido a que el gobierno procura mantener una “normalidad” en la ciudad capital, el déficit de generación eléctrica es trasladado al extremo occidental y al extremo oriental del país donde los apagones y el racionamiento eléctrico es invisible a los grandes medios de comunicación internacionales. Sin embargo, el hecho es tangible, concreto y objetivo: “todos los años, desde el año 2012, ha habido racionamientos por déficit de generación en Venezuela. Esto es consecuencia de la debacle del sistema eléctrico que se inicia en el año 2010 con la creación de Corpoelec y la desaparición de las empresas eléctricas publicas regionales. Las consecuencias de esa pésima decisión del gobierno nacional comienzan a verse con claridad en 2012. En ese año, tomado en esta explicación como año inicial, el período de racionamiento por déficit de generación fue corto, entre junio y Julio. Este período de racionamientos fue expandiéndose de forma simétrica durante los años 2013, 2014, 2015 y en 2016 vemos como el período de racionamientos por déficit de generación ya abarca un período mayor entre los meses de abril y septiembre. En 2016, el gobierno cantó victoria sobre la crisis justamente en el mes de octubre, afirmando que la crisis había sido superada. Sin embargo, en los años siguientes, 2017, 2018, 2019 y 2020 los períodos de racionamiento por déficit de generación fueron haciéndose más extensos llegando en 2020 a cubrir desde mediados de febrero hasta mediados de octubre”. Como era de esperarse, ya los racionamientos programados dieron comienzo en el estado Zulia y seguirán hasta finales del verano de este año, mientras el gobierno explica mes tras mes las causas alegando problemas puntuales para no tener que reconocer que el problema es ESTRUCTURAL (recomiendo leer el artículo que publiqué en el OEPV en noviembre de 2020)

La causa del déficit de generación deviene del enorme error estratégico que significó para el país el programa “Revolución Energética”, iniciado por el expresidente Hugo Chávez en 2005, ejecutado por el ex ministro de Energía y Petróleo (hoy prófugo de la justicia venezolana) Rafael Ramírez y que estuvo vigente de forma práctica hasta el año 2013-2014. En la vertiente eléctrica, los ejecutores del programa “Revolución Energética” son otros prófugos de la justicia venezolana como Nervis Villalobos, María Gabriela González Urbaneja o sindicados de delitos de lavado de dinero en los Estados Unidos como el General Motta Domínguez. Responsabilidades compartidas caben a los ex ministros de energía eléctrica Argenis Chávez, Jesse Chacón y, responsabilidad por omisión y silencio cómplice, del exministro Héctor Navarro. La misión “Revolución Energética” consistió en instalar en el país una enorme capacidad de generación termoeléctrica basada en gasoil y gas (en contradicción con lineamientos constitucionales y los programas de gobierno de Hugo Chávez que establecían que se debía priorizar a las energías renovables, algo que no se hizo). La instalación de grandes centrales termoeléctricas pasó por alto las advertencias de los ingenieros y técnicos venezolanos acerca de la inviabilidad de la instalación de las turbinas de la empresa SIEMENS que, por el contrario, fueron compradas para ser instaladas masivamente en todas las nuevas centrales termoeléctricas del país, como una imposición de la alta jerarquía energética del gobierno nacional en contra de las recomendaciones de los ingenieros y técnicos electricistas venezolanos (otrora reconocidos entre los mejores, sino los mejores de América Latina, hoy en un 90% emigrados del país).

SIEMENS fue la empresa adjudicataria de la mayor cantidad de contratos termoeléctricos por parte del gobierno de Hugo Chávez, entre 2010 y 2013. Las plantas termoeléctricas Termozulia 2, Termozulia 3 y Argimiro Gabaldon en el occidente de Venezuela son ejemplo de ello. Lo mismo que otras plantas termoeléctricas en el centro y el oriente del país. En este sentido, hablamos, solo en estas plantas, de casi 2000 millones de dólares. Pero en total, a nivel nacional podría hablarse de 38 mil millones de dólares invertidos en la emergencia eléctrica, totalmente fracasada, donde la empresa SIEMENS tuvo siempre enormes privilegios de parte de la nomenclatura gobernante en Venezuela y los correspondientes ministros de energía eléctrica y presidentes de Corpoelec. Actualmente, menos del 10% de las máquinas vendidas a Venezuela por SIEMENS están operativas y es ésta la principal causa de los apagones a nivel nacional. Pero ¿Cuáles son los antecedentes de SIEMENS? ¿Cuál es el prontuario de corrupción globalmente conocido de esta empresa alemana? ¿Por qué escogió el gobierno nacional a la empresa Siemens como adjudicataria de todos los contratos para suministro de turbinas a las nuevas centrales termoeléctricas de la Misión Revolución Energética?

Antecedentes Nazis de SIEMENS

La Casa de Siemens, como se llamaba colectivamente a las compañías alemanas que se agrupan hoy baja la marca SIEMENS, se expandió enormemente durante el régimen de Adolf Hitler y el nacionalsocialismo (nazismo) del Tercer Reich (1933–45).  Desde 1941 hasta 1946 Hermann von Siemens (1885–1986) sucedió a su tío Carl Friedrich von Siemens como presidente de los consejos de supervisión de Siemens & Halske AG y Siemens-Schuckertwerke AG y, por lo tanto, se convirtió en jefe de la compañía alemana de electricidad y electrónica, durante la segunda guerra mundial. En este sentido, la empresa SIEMENS y su presidente fueron considerados por Adolf Hitler como “Wehrwirtschaftsführer“. Las (os) Wehrwirtschaftsführer (WeWiFü) fueron, durante la época de la Alemania nazi (1933-1945), ejecutivos de compañías o grandes fábricas llamadas ‘rüstungswichtiger Betrieb’ (compañía importante para la producción de materiales de guerra). Wehrwirtschaftsführer fueron nombrados, a partir de 1935, por el ‘Wehrwirtschafts- und Rüstungsamt’ (departamento para implementar la política de dirigir la actividad económica de la nación hacia la preparación y el apoyo del esfuerzo de guerra, incluidos los armamentos) como parte del Oberkommando der Wehrmacht (OKW ), que estaba empujando la acumulación de armas para la Wehrmacht. El propósito de la cita era vincularlos a la Wehrmacht y otorgarles un estatus cuasi militar. Es decir, entre 1941 y 1945, la empresa SIEMENS tenía un estatus militar en favor del ejército Nazi, dentro de la Alemania de Adolf Hitler.

Adolf Hitler con Carl Friedrich von Siemens en el Siemens-Schuckert. La marca SIEMENS, se expandió enormemente durante el régimen de Adolf Hitler y el nacionalsocialismo (nazismo) del Tercer Reich (1933–45).

Durante este período los funcionarios de SIEMENS reclutaron y emplearon mano de obra esclava de las naciones cautivas de Alemania y participaron en la construcción y operación del campo de exterminio en Auschwitz y del campo de concentración en Buchenwald. Todas las plantas de SIEMENS funcionaron a plena capacidad durante la Segunda Guerra Mundial y se dispersaron por todo el país para evitar ataques aéreos en 1943–44. Al final de la guerra, Hermann von Siemens (1885–1986), el jefe del grupo fue encarcelado brevemente (1946–48) debido a los procesos abiertos por uso de mano de obra esclava y participación en los proyectos de Auschwitz y Buchenwald. Hasta el 90 por ciento de las plantas y equipos de las empresas de SIEMENS en la zona de Alemania ocupada por la Unión Soviética fueron expropiadas por el estado Socialista Soviético. En el otro lado, en Alemania Occidental, las potencias europeas occidentales y Estados Unidos también eliminaron y destruyeron algunas instalaciones de SIEMENS hasta que la Guerra Fría despertó el interés occidental en la reconstrucción y cooperación económica con Alemania Occidental. Durante la década de 1950, desde su base en Alemania Occidental, la SIEMENS expandió gradualmente su participación en el mercado eléctrico en Europa y en el extranjero, por lo que en la década de 1960 volvió a ser una de las compañías eléctricas más grandes del mundo.

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Fotografía de Carl Friedrich von Siemens. La empresa SIEMENS y su presidente fueron considerados por Adolf Hitler como “Wehrwirtschaftsführer“. Las (os) Wehrwirtschaftsführer (WeWiFü) fueron, durante la época de la Alemania nazi (1933-1945), ejecutivos de compañías o grandes fábricas llamadas ‘rüstungswichtiger Betrieb’ (compañía importante para la producción de materiales de guerra).

SIEMENS: La empresa eléctrica más corrupta de nuestra era

Desde la década de 1990, SIEMENS había organizado un mecanismo global de corrupción para ganar cuotas de mercado y aumentar el valor de sus acciones. Pudo salirse con la suya debido a las grandes lagunas en los sistemas legales de una gran cantidad de países, incluida Alemania. Hace diez años, un colosal escándalo de corrupción que involucraba a SIEMENS, una de las compañías de ingeniería eléctrica más grandes del mundo, conmocionó al mundo. La magnitud del entramado de corrupción lo marcó como el mayor caso de corrupción de la época. Linda Thomsen, directora de la Comisión de Intercambio de Seguridad, describió el patrón de soborno en la compañía como “sin precedentes en escala y alcance geográfico. La corrupción implicó más de $ 1.4 mil millones en sobornos a funcionarios gubernamentales en Asia, África, Europa, Medio Oriente y el Américas “.

Linda Thomsen, directora de la Comisión de Intercambio de Seguridad, describió el patrón de soborno en la compañía como “sin precedentes en escala y alcance geográfico. La corrupción implicó más de $ 1.4 mil millones en sobornos a funcionarios gubernamentales en Asia, África, Europa, Medio Oriente y el Américas “.

Durante años, la compañía había fingido hacer negocios de acuerdo con los más altos estándares éticos y legales. Desde al menos 1991, SIEMENS había desarrollado normas corporativas anticorrupción, códigos de conducta sofisticados y pautas comerciales estrictas. Incluso fue seleccionado para convertirse en miembro corporativo del capítulo alemán de Transparencia Internacional en 1998, una organización no gubernamental creada para combatir la corrupción. La realidad era completamente diferente. Durante muchas décadas, los sobornos se convirtieron en la norma comercial aceptada en SIEMENS. Fueron canalizados a través de cuentas bancarias ocultas, intermediarios oscuros y pseudo “consultores”. Al calcular el costo de un proyecto, los empleados de SIEMENS utilizaron “nützliche aufwendungen“, un término impositivo común traducido literalmente como “gastos útiles” o entendido internamente como “sobornos”. La situación no se vio favorecida por el hecho de que la ley en Alemania se redactó de manera que permitiera que los sobornos se contabilizaran como gastos deducibles de impuestos.

En 1999 los negocios turbios se complicaron para SIEMENS, cuando Alemania finalmente alineó su ley con la Convención de la OCDE de 1997 sobre la lucha contra el soborno. Esto hizo ilegal sobornar a funcionarios extranjeros para una empresa alemana, algo que se había vuelto cotidiano para la empresa SIEMENS. El 5 de julio de 2000, Siemens emitió una nueva circular corporativa que requería que los grupos operativos y las compañías regionales se aseguraran de que se incluyera una nueva cláusula anticorrupción en todos los contratos con agentes, consultores, corredores u otros terceros. En realidad, como comentó un fiscal alemán más tarde, el programa de cumplimiento de las leyes anticorrupción de SIEMENS solo existía en papel, era una farsa.

Se iniciaron investigaciones gubernamentales sobre corrupción en diversos países como Israel, Hungría, Azerbaiyán, Taiwán y China, mientras que los problemas también se hicieron evidentes en Nigeria, Italia, Grecia y Liechtenstein. En todo el mundo, desde Bangladesh, Vietnam, Rusia y México hasta Grecia, Noruega, Iraq y Nigeria, SIEMENS pagó sobornos a funcionarios gubernamentales y funcionarios públicos. La magnitud del sistema de soborno fue generalizada. Finalmente, se tomaron medidas contra SIEMENS en varios países, incluidos Estados Unidos, Alemania, Italia y Lichtenstein. Después de los enjuiciamientos de Estados Unidos y Alemania, Siemens pagó más de $ 1.6 mil millones en multas, sanciones y devolución de ganancias, incluidos $ 800 millones a las autoridades estadounidenses. Esta fue la mayor sanción monetaria jamás impuesta en un caso en virtud de la Ley de Prácticas de Corrupción en el Extranjero de Estados Unidos desde que se aprobó en 1977.

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Nervis Villalobos fue director general del Ministerio de Energía y Minas y gracias a Rafael Ramírez, prófugo de la justicia venezolana e investigado por EEUU por corrupción, comenzó a desempeñarse como viceministro de Energía Eléctrica.
En 2015, un reportaje del diario español El Mundo reveló que Villalobos tenía cuentas millonarias en el Banco de Madrid y en el Banco Privado de Andorra, producto de comisiones por la entrega de proyectos.
En 2016, diputados del Parlamento declararon la responsabilidad política a siete exministros por la corrupción y crisis eléctrica en el país, y entre ellos se encuentra Villalobos.

En Venezuela, SIEMENS se burló del estado venezolano y en complicidad con los altos jerarcas del gobierno encargados de los ministerios de energía eléctrica, de petróleo y minería y de las empresas PDVSA y Corpoelec, estafaron al pueblo venezolano entregando y vendiendo tecnologías de pésima calidad que hoy están, evidentemente inoperativas. Registros e informes técnicos sobre esta realidad hay de sobra, engavetados en la Dirección General de Fiscalización del Servicio Eléctrico del Ministerio de Energía Eléctrica, en San Bernardino (Caracas). Los registros dan cuenta de que esta empresa nunca transfirió tecnología a los técnicos e ingenieros venezolanos, tal y como establecían los contratos, además de no completar la instalación de maquinaria y equipos y tampoco transferir las tecnologías de seguimiento y control necesarias para una adecuada gestión de los mantenimientos. Todo esto repercutió directamente en el deterioro acelerado de las maquinas instaladas, la caída de la capacidad de generación del país y los posteriores racionamientos que padecemos, justamente desde que los altos jerarcas del gobierno se encompincharon con esta empresa de tramposos para saquear las arcas publicas y dejar al pueblo venezolano en la oscuridad, año tras año sin que nunca se mencione a estos verdaderos responsables, corruptos y cómplices por omisión. Esta empresa se desentiende de sus socios corruptos y actúa como que no tuviera nada que ver con Venezuela, cuando se enriqueció a expensas de nuestro país mucho más de lo que se ha enriquecido con las ventas a cualquiera de nuestros países vecinos, pero esto es ocultado, el dinero mal habido es escondido y ahora de esta situación esos señores dicen no saber nada. Así son las cosas, como diría el difunto Oscar Yánez.