Inteligencia Social

El COVID-19 aún es 30% menos letal que la Influenza Asiática del año 1957

La pandemia de gripe de 1957-1958, fue una pandemia de gripe causada por un brote de Influenzavirus A H2N2 que se inició en China. Tuvo una alta mortalidad, con estimaciones de alrededor de 1,1 millones de personas fallecidas por causa de la pandemia.​ En febrero de 1957, un nuevo virus de la influenza A (H2N2) apareció en el este de Asia, desencadenando una pandemia (“Influenza asiática”). Este virus H2N2 constó de tres genes diferentes del virus H2N2 que se originó de un virus de la influenza aviar A, que incluye genes de hemaglutinina H2 y de neuraminidasa N2. De China pasó aproximadamente en el mes de abril de ese año a Hong Kong y Singapur, de donde se difundió a la India y Australia. Durante los meses de mayo y de junio el virus se extendió por todo el Oriente. En julio y agosto, pasó a África y posteriormente a Europa y Estados Unidos entre octubre y noviembre. En menos de diez meses el virus alcanzó una distribución mundial.

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Situación médica en Suecia durante la pandemia de Influenza Asiática de 1957

La rápida difusión de la pandemia fue debida a dos factores: (1) El incremento de la rapidez de los transportes y vuelos internacionales, (2) La mutación sufrida por el virus. Por lo tanto, se reportó por primera vez en Singapur, en febrero de 1957; en Hong Kong en abril de 1957 y en las ciudades costeras de los Estados Unidos en el verano de 1957. La cantidad estimada de muertes fue de 1.1 millones a nivel mundial y 116 000 en los Estados Unidos. SIn embargo, a diferencia de la “pandemia” de COVID-19, la pandemia afectó especialmente a niños, escolares, adolescentes y adultos jóvenes, coincidiendo con el efecto de agrupamiento de la etapa escolar tras ese primer verano. De ahí que se registrara uno de los picos más pronunciados de la epidemia en octubre de 1957.

Hospital de Harlem (Estados Unidos) durante la pandemia de Influenza Asiática de 1957

Entre enero y febrero de 1958, se produjo una segunda oleada pandémica que repercutió sobre todo en adultos. el virus responsable de esta pandemia «no provenía de ningún subtipo anteriormente identificado, sino de un reagrupamiento de genes entre virus gripales humanos y procedentes de distintas especies de aves». Se considera que el proceso para la reagrupación de genes tuvo probablemente como soporte biológico a los cerdos, «población animal altamente susceptible a la infección por virus gripales». La aparición de un nuevo subtipo de virus encontró gran facilidad para su difusión debido a que la mayoría de la población no presentaba inmunidad frente a la variante.

Datos en términos absolutos de una comparativa entre la letalidad del Sars-COV-2 (2020) y el H2N2 (1957). Para hacer un análisis justo se debe ponderar el valor relativo de los datos de 1957 a su equivalente en 2020.

En 1957, la población mundial era de 2800 millones de personas y en Estados Unidos, la población era de 172 millones de personas. En el año 2020, cuando se inició la pandemia de Sars-COV-2, la población mundial era de 7800 millones de personas y Estados Unidos, la población mundial era de 329 millones de personas. Una sencilla extrapolación matemática nos permite ponderar el peso equivalente de muertes por la pandemia de “Influenza Asiática” en comparación con la pandemia por Sars-COV-2. Haciendo estos calculos, obtenemos que la pandemia de COVID-19 es aún un 29% menos letal que la pandemia de Influeza Asiática, en términos globales. En lo concerniente a los Estados Unidos, la afectación es de una letalidad de poco menos del doble que la que la tuvo la influenza asiática en 1957, en ese país. Muchos factores pueden considerarse para el caso de los Estados Unidos, donde claramente se han exagerado los datos de letalidad para malponer al gobierno del ex presidente saliente de ese pais, Donald Trump.

La letalidad del Sars-COV-2 en el año 2020 es de apenas un 71% de letalidad del H2N2, nivel mundial, en el año 1957. Sólo en Estados Unidos, se observa que la letalidad del Sars-COV-2 parece ser de casi el doble que la de la Influenza Asiática cuya pandemia azotó a ese país en 1957.

Al final de la pandemia de Influenza Asiática la Organización Mundial de la Salud había puesto a disposición del mundo entero unas 34 millones de dósis de vacunas para este virus (H2N2). Sin embargo, gracias a los adelantos médicos se pudo identificar más rápidamente la pandemia y evitar que alcanzara la letalidad de la famosa gripe de 1918, que afectó al 40% de la población mundial. A impedirlo contribuyeron los antibióticos, como la penicilina y la estreptomicina, encargados de tratar complicaciones bacterianas y la mayoría de las vacunas provistas por la OMS no fueron utilizadas, ni necesarias. En aquel entonces, no se declaró tal enfermedad como una pandemia que hiciera necesario el cierre de la economía, ni confinamientos, ni nada de eso. Estas cifras de letalidad fueron bajas, como declaró la OMS, sin necesidad de confinamientos ni ninguna otra medida radical draconiana como las que han sido tomadas, supuestamente, contra el COVID-19.

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Partícula viral o «virión» del virus de la “Influenza Asiática”

FUENTE: CDC

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