Ecologismo

Principe Carlos de Inglaterra fija la agenda “ambientalista” del Foro Económico Mundial 2021

Su alteza real Carlos, príncipe de Gales, lanzó el 11 de enero lo que denomina “Terra Carta para la naturaleza, la gente y el planeta”, o “Carta de la Tierra”, para forzar la aceptación de un programa genocida ambientalista de reducción drástica de la población humana, que se pondría en efecto mediante la dictadura de los bancos centrales de los países hasta ahora industrializados.

El plan resumido en 18 páginas se publicó dos semanas antes de la reunión del Foro Económico Mundial donde se va a presentar la “Agenda de Davos”, del 25 al 29 de enero próximos. La Agenda de Davos se activará con la mentada “Iniciativa de Mercados Sustentables” del príncipe de Gales, la cual introdujo en la conferencia de Davos en el 2020. Según Carlos, las empresas privadas son la clave para implementar su programa, ya que los gobiernos pueden enunciar el programa pero no tienen el poder para llevarlo a cabo. Es decir, es un llamado a imponer un plan corporativista sinarquista de arriba abajo, por encima y más allá de las facultades de los gobiernos.

El portal noticioso ambientalista Intelligent Living informó el 19 de enero que entre los que ya respaldaron la “Terra Carta” se cuentan el Bank of America, HSBC y el megafondo BlackRock, que maneja $7,8 billones de dólares en activos y que ha sido el principal promotor de la dictadura de los bancos centrales.

De entrada, Carlos presenta al ser humano como destructor de la naturaleza: “La humanidad… ha causado una destrucción inmensa al planeta que nos sostiene”. En todo el documento ataca a la creatividad humana como fuente de la destrucción.

El Artículo 8 de su Carta ataca duramente el apoyo de los gobiernos a la agricultura científica y pide que se ponga fin a esa ayuda: “Explorar cómo combatir los subsidios, préstamos e inversiones perversas (en los combustibles fósiles, la silvicultura, la pesca y la agricultura). Dar marcha atrás en esas prácticas perversas tiene el potencial de reorientar rápidamente los recursos para acelerar la transición a las industrias sustentables y a un futuro sustentable. Este viraje transformaría también las vidas y medios de subsistencia de millones de pequeños agricultores, terratenientes y pescadores, junto con las comunidades rurales y costeras en todo el mundo”. En realidad, esto regresaría la agricultura a las granjas primitivas de las yuntas de bueyes (en vez de la agricultura con infraestructura y tecnología moderna) que no podría alimentar más a que los oligarcas selectos, en un momento en que la hambruna amenaza de muerte ya a 270 millones de personas este año, según el Programa Mundial de Alimentos.

El Artículo 8 pide que se saque de la economía a todos los combustibles fósiles: “$100 por tonelada de CO2 Es lo que se considera generalmente como el actual precio mínimo efectivo para que haya una corrección en el mercado. Para alentar la transición acelerada para abandonar los combustibles fósiles a favor de los renovables, sería deseable ver un precio por encima de este nivel”. Esto se puede lograr mediante un impuesto punitivo a las emisiones de carbono o algo similar.

También tienen propuestas para inflar la burbuja especulativa ambientalista verde. Por ejemplo, en el Artículo 1, propone “fomentar los instrumentos financieros innovadores a fin de acelerar los esfuerzos de transición en todos los negocios, empresas y países”.

¿Por qué le llama “Terra Carta” a su propuesta? En un video de Carlos que publicó el diario británico The Times el 19 de enero, dice: “En 1215, la Carta Magna sentó los fundamentos de los derechos humanos universales. Una de las cuatro copias se mantiene en la Catedral de Salisbury. [el video muestra a Carlos con cubreboca, paseando por la Catedral de Salisbury]. Es hora de extender los derechos universales no solo a la humanidad, sino a la naturaleza”. En todos los 90 segundos que dura el video, la comparación de los derechos humanos universales con algo llamado “derechos universales de la naturaleza” es tan profunda como carente de sentido. En realidad, la Carta Magna entre la oligarquía normanda del rey Juan y la nobleza anglosajona sujetó al pueblo de la Inglaterra ocupada por los Plantagenet al saqueo de la oligarquía normanda; del mismo modo, la Terra Carta sometería a la humanidad al saqueo de la monarquía del imperio británico y de su oligarquía financiera de la City de Londres y de Wall Street. Con el pretexto de “salvar a la naturaleza”, se proponen saquear a la humanidad en todo lo que puedan y matar a quien no puedan saquear.

El heredero al trono de la Casa de Windsor explicó cómo sería este saqueo: El príncipe alega que existe un “Capital Natural” (como los ríos, la selva tropical, las barreras de coral, las regiones de “biodiversidad”, etc.) los cuales si el hombre “agota” demasiado, el planeta se destruye. Por lo tanto, el hombre debe hacer inversiones no solo para construir tecnologías del siglo 14 como los molinos de viento sino que el hombre debe tener un estatuto para invertir en la “reconstrucción” del Capital Natural. En el Articulo 7, dice: “Es hora de definir los beneficios que derivamos del Mundo Natural y tomar en cuenta el Capital Natural en la hoja de balance de las compañías. Sin esto, las empresas no pueden identificar el valor verdadero de su base de activos, ni tampoco que tan dañinas pueden ser sus operaciones”.

Más aún, para financiar este plan se necesitan “nuevos modelos innovadores como los bonos azules y verdes para los bosques, los corales y los manglares, etc.” Esto sacaría todo financiamiento de la inversión productiva al punto de eliminarla por completo. Generaría una burbuja especulativa ecologista tres o cuatro veces más grande que la que tenemos ahora. Le permitiría al cuarteto de la monarquía, la City de Londres, el Banco de Inglaterra, y a los servicios de inteligencia reducir la densidad de flujo energético del planeta a un nivel que solo podría sostener a unos mil millones de personas.

Su alteza real Carlos, príncipe de Gales, lanzó el 11 de enero lo que denomina “Terra Carta para la naturaleza, la gente y el planeta”, o “Carta de la Tierra”, para forzar la aceptación de un programa genocida ambientalista de reducción drástica de la población humana

FUENTE: EIR EN ESPAÑOL

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