Inteligencia Social

La declaración de Great Barrington: propuesta para una protección contra COVID-19 enfocada en los más vulnerables

A continuación transcribimos la traducción de la Declaración de Great Barrington redactada y firmada por tres de los más eminentes epidemiologos del mundo, donde se propone un nuevo enfoque para el tratamiento social del COVID-19, centrado en la atención de las poblaciones más vulnerables.

Como epidemiólogos de enfermedades infecciosas y científicos de salud pública, nos preocupan mucho los impactos dañinos en la salud física y mental de las actuales políticas públicas vigentes contra el COVID-19, y recomendamos un enfoque diferente que llamamos Protección Enfocada.

Viniendo tanto de la izquierda como de la derecha política, y de todo el mundo, hemos dedicado nuestras carreras a proteger a las personas. Las políticas de confinamiento actuales están produciendo efectos devastadores en la salud pública a corto y largo plazo. Los resultados (por nombrar algunos) incluyen tasas más bajas de vacunación infantil, empeoramiento de los resultados de los tratamientos de las enfermedades cardiovasculares, menos cantidad de exámenes de detección de cáncer y un deterioro de la salud mental, lo que lleva a un creciente exceso de mortalidad en los próximos años, dentro de la clase trabajadora y de los miembros más jóvenes de la sociedad, que llevan la carga más pesada . Mantener a los estudiantes fuera de la escuela es una grave injusticia.

Mantener estas medidas en vigor hasta que se disponga de una vacuna provocará daños irreparables, y los más desfavorecidos serán quienes sufrirán el daño más desproporcionado.

Afortunadamente, nuestra comprensión del virus está aumentando. Sabemos que la vulnerabilidad a la muerte por COVID-19 es más de mil veces mayor en los ancianos y enfermos que en los jóvenes. De hecho, para los niños, el COVID-19 es menos peligroso que muchos otras enfermedades, incluida la influenza.

A medida que aumenta la inmunidad en la población, disminuye el riesgo de infección para todos, incluidos los más vulnerables. Sabemos que todas las poblaciones eventualmente alcanzarán la inmunidad colectiva, es decir, el punto en el que la tasa de nuevas infecciones es estable, y que esto puede ser asistido por (pero no depende de) una vacuna. Por lo tanto, nuestro objetivo debería ser minimizar la mortalidad y el daño social hasta que alcancemos la inmunidad colectiva.

El enfoque más compasivo que equilibra los riesgos y los beneficios de alcanzar la inmunidad colectiva es permitir que aquellos que tienen un riesgo mínimo de muerte vivan sus vidas normalmente para desarrollar inmunidad al virus a través de una infección natural, mientras se protege mejor a los que están en mayor grado riesgo. A esto lo llamamos Protección Enfocada.

La adopción de medidas para proteger a los más vulnerables debe ser el objetivo central de las respuestas de salud pública al COVID-19. A modo de ejemplo, los hogares de ancianos deben utilizar personal con inmunidad adquirida y realizar pruebas de PCR frecuentes de otros miembros del personal y de todos los visitantes. Debe minimizarse la rotación del personal, en esos centros. Las personas jubiladas que viven en casa deben recibir alimentos y otros artículos esenciales directamente en su hogar. Cuando sea posible, deben reunirse con los miembros de la familia afuera y al aire libre, en lugar de adentro de los centros donde viven. Se puede implementar una lista completa y detallada de medidas, incluidos enfoques para hogares multigeneracionales, y está dentro del alcance y la capacidad de los profesionales de la salud pública hacer esto.

A las personas que no son vulnerables se les debe permitir reanudar inmediatamente la vida con normalidad. Todas las personas deben tomar medidas sencillas de higiene, como lavarse las manos y quedarse en casa cuando están enfermos, para reducir el umbral de inmunidad colectiva. Las escuelas y universidades deben estar abiertas a la enseñanza presencial. Deben reanudarse las actividades extracurriculares, como los deportes. Los adultos jóvenes de bajo riesgo deberían trabajar normalmente, en lugar de hacerlo desde casa. Deberían abrirse restaurantes y otros negocios. Deben reanudarse las artes, la música, el deporte y otras actividades culturales. Las personas que corren un mayor riesgo pueden participar en algunas actividades si lo desean, mientras que la sociedad en su conjunto aporta la protección a los vulnerables conferida por quienes han desarrollado la inmunidad colectiva.

Esta declaración fue redactada y firmada en Great Barrington, Estados Unidos, el 4 de octubre de 2020, por:

Dr. Martin Kulldorff, profesor de medicina en la Universidad de Harvard, bioestadístico y epidemiólogo con experiencia en la detección y seguimiento de brotes de enfermedades infecciosas y evaluaciones de seguridad de vacunas.

La Dra. Sunetra Gupta, profesora de la Universidad de Oxford, epidemióloga con experiencia en inmunología, desarrollo de vacunas y modelado matemático de enfermedades infecciosas.

El Dr. Jay Bhattacharya, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, médico, epidemiólogo, economista de la salud y experto en políticas de salud pública que se enfoca en enfermedades infecciosas y poblaciones vulnerables.

PARA VER EL ORIGINAL EN INGLÉS HAZ CLICK AQUI

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