Deformidades congénitas en Irak por armas químicas empleadas por EE.UU (Documental)

Residentes de Faluya contaron ante las cámaras las consecuencias que la invasión estadounidense y la subsiguiente aparición de grupos radicales islámicos tuvieron en la ciudad, incluyendo un aumento en los defectos congénitos, minas que siguen activas y que explotan regularmente con mortales consecuencias, o puntos de control que dificultan el tránsito entre regiones.

El 28 de abril es el 15 aniversario de lo que se conoce como la matanza de Faluya ocurrida en 2003, cuando al menos 20 civiles murieron después de que los soldados estadounidenses abrieran fuego durante una marcha de protesta que organizaron grupos de civiles a pesar del toque de queda impuesto por el ejército estadounidense.

El evento marcó un punto de inflexión en la historia de la ciudad, ubicada a 65 kilómetros al oeste de Bagdad. En los meses siguientes, Faluya fue testigo de dos operaciones militares a gran escala lideradas por Estados Unidos contra los insurgentes.

Después de la guerra, la ciudad presenció un aumento significativo en los casos de cáncer y los defectos de nacimiento. La investigación, que incluye el estudio epidemiológico “Cáncer, mortalidad infantil y proporción de sexos al nacer en Faluya, Irak, 2005-2009” de Busby, Hamdan y Ariabi, publicado en el International Journal of Environmental Research and Public Health, relacionó este aumento con los bombardeos, durante los cuales podrían haberse utilizado armas químicas.

La Segunda Batalla de Faluya, llamada en código ‘Operación Furia Fantasma’, fue lanzada por los EE. UU. y sus aliados en noviembre de 2004. Tiempo más tarde, las fuerzas estadounidenses admitieron que usaron fósforo blanco durante la operación, aunque el Comando Central de EE. UU. (CENTCOM) negó haber utilizado munición con uranio en la misma operación.

En 2014, las organizaciones estadounidenses Center for Constitutional Rights e Irak Veterans Against the War, que cuentan entre sus miembros a veteranos que lucharon en Faluya, presentaron una solicitud de aplicación de la Ley de Libertad de Información ante el Departamento de Defensa. El objetivo era obtener más información sobre el uso de uranio empobrecido en Irak, para evaluar mejor las posibles consecuencias para su salud y la de los civiles iraquíes.

Fatima Shehab, de siete años, nació con las manos y los pies seriamente afectados. “Primero tuve algunos abortos no provocados, y luego tuve a Fátima”, cuenta la madre de la niña. “Cuando nació, descubrimos que tenía defectos en las extremidades, en las manos y los pies. Los médicos descubrieron que era resultado del fósforo que usaban los estadounidenses”, explicó.

La Dra. Samira al-Ani, pediatra que encabeza el consejo local que estudia los defectos congénitos tras las batallas de Faluya, explicó que laboratorios alemanes certificados “encontraron uranio, mercurio y otros contaminantes” en las muestras analizadas.

Tras la retirada en 2011 de las últimas tropas estadounidenses fuera de Irak, la insurgencia se intensificó y Faluya se convirtió en la primera ciudad en caer ante el autoproclamado Estado Islámico (EI) y los grupos afiliados. Se produjo una guerra civil en el país, y no fue sino hasta junio de 2016 que Faluya finalmente fue recapturada por el ejército iraquí.

Casi dos años después, los soldados iraquíes todavía controlan el tráfico hacia y desde Faluya a través del puesto de control de al-Suqoor. Los residentes, incluidos los comerciantes locales, expresaron su frustración por las demoras causadas por los estrictos controles que aún siguen vigentes.

Las fuerzas de seguridad “entran en los camiones, vuelcan todas las cajas, pisan la fruta”, explica el vendedor de frutas Abu Seif. “Es más fácil conseguir drogas”. “Nos cobran tarifas individuales, pagamos impuestos y también perdemos el tiempo en el puesto de control, a veces un día, por lo que la fruta comienza a ponerse mala, y es la gente la que lo paga”, se queja otro comerciante.

Los puntos de control, que provocan retrasos y pérdidas económicas, no son el único recuerdo de las sangrientas batallas que marcaron la ciudad. Faluya todavía no ha sido limpiada completamente de las minas y explosivos que el EI plantó en el punto más cruento de las batallas con las fuerzas de seguridad iraquíes, y con frecuencia hay informes de lesiones o incluso muertes.

“Volvimos desde el campo a Faluya, nos dijeron que Faluya y sus suburbios estaban limpios de artefactos explosivos improvisados. Regresamos a la carretera y volvimos a limpiar. Mientras limpiábamos la casa, un dispositivo explosivo mató a mi hermana y mi cuñada”, narra Fouad Khalaf, residente en Faluya.

Otros vecinos se quejan de que las autoridades no prestan suficiente atención al problema. “Mire estas banderas por todas partes, no podemos caminar por aquí, la zona es peligrosa. Los soldados vienen aquí, retiran dos o tres bombas y se van”, explica otro local, Faisal Ibrahim.

Mientras los residentes de Faluya luchan por reconstruir sus vidas después de 15 años de muertes y dolor, un consejo de imanes llamado Ribat al-Mohammadi está haciendo su parte para tratar de cerrar la brecha sectaria y volver a unir a la sociedad.

“La verdadera Faluya fue arrebatada a su gente, fue arrebatada muchas veces, en 2005, 2006, 2007 y 2014, arrebatada a su gente y obtuvo mala reputación en los medios. Fue presentado como un lugar que estaba creando el terrorismo, e incluso exportando el terrorismo”, dijo el jeque Mohamed Nouri, del consejo de Rabat al-Mohammadi. “La verdadera Faluya no es así, la Faluya real se conoce a través de sus bibliotecas, se la conoce por la generosidad de su gente, su bondad y sus buenas raíces. Faluya ama la paz, no ama la guerra”.

Ribat al-Mohammadi comenzó su trabajo en 2007, difundiendo el mensaje del islam moderado. Bajo el mando del EI, atacaron sus mezquitas y los eruditos tuvieron que abandonar Faluya por Haditha, donde tomaron las armas y lucharon contra los militantes del EI bajo el paraguas de las Fuerzas de Movilización Popular.

“Ahora en Irak las ciudades se han liberado, sí, militarmente, pero el Gobierno iraquí y el aparato de seguridad todavía tienen mucho trabajo por hacer. La nación iraquí también se enfrenta a un gran desafío de trabajo ideológico [contra el extremismo]. Llevará años y años, en mi opinión, alcanzar una verdadera estabilidad, que es la base sobre la cual se construyen las naciones”, añadió Nouri, acerca del incierto futuro al que se enfrenta la ciudad.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s