La transición pactada: la traición a dos bandas y el alto costo de la paz

En medio de la grave crisis que atraviesa Venezuela hay dos cosas que todos deberíamos aceptar, dos verdades ineludibles por unos y otros: 1) El gobierno nacional es incapaz de sacar a Venezuela del abismo económico en que nos encontramos, 2) La oposición representada por Juan Guaidó metió a la extinta “MUD” en un callejón sin salida, del cual ya no es posible salir sin sacar a Guaidó y al grupo de Voluntad Popular de en medio de las conversaciones políticas con el gobierno. Ante estas dos verdades, los sectores más pragmáticos de ambos bandos ven como única salida la negociación ¿pero de que negociación hablamos? La negociación es un nuevo pacto de Punto Fijo, entre la cúpula roja y la centro-derecha de la oposición, entiéndase, Acción Democrática, Avanzada Progresista, Un Nuevo Tiempo y algún sector de Primero Justicia. Ambos bandos, venderán o entregarán en la mesa de negociación a sus “radicales”. En este sentido, el gobierno entregará a los grupos populares organizados en colectivos, grupos de base, lideres comunitarios y lideres genuinos de base, mientras que la Oposición-negociadora se hará de la vista gorda ante el encarcelamiento próximo de Juan Guaidó y el ya olvidado Leopoldo López; además de que probablemente provoquen el exilio forzado de María Machado. La traición a dos bandas consiste en esa entrega, la negociación planteada no es otra que esa, eliminar a los ruidosos de lado y lado para conservar un “status quo”, en el que conviene una salida del poder formal del PSUV-negociador y la entrada de un gobierno de la Oposición-negociadora para darle oxígeno a lo que realmente es el poder en Venezuela, el negocio que ha beneficiado a militares, políticos del gobierno y políticos de la oposición, todos estos apuestan por esa salida pacífica que se construye sobre la traición a sus bandos extremos respectivos.

Las conversaciones EEUU – Rusia y las negociaciones en Venezuela

Las conversaciones entre Estados Unidos y Rusia, con China como observador atento, conducen a la necesidad de unas próximas elecciones. La condición de Rusia y China es que siempre se respeten sus intereses económicos para lo cual requieren de la permanencia, como oposición formal, de un sector del chavismo, es decir, del PSUV-negociador. Rusia y China no aceptarán una salida en que no tengan dentro del gobierno, o en el legislativo, a algunos representantes (diputados, ministros, gobernadores, alcaldes, etc.) que garanticen la continuidad de sus intereses económicos, aunque el gobierno formal quede en manos de la Oposición-negociadora. De esta forma, se forjará una convivencia en la cual un partido representará los intereses norteamericanos y otro los intereses de las potencias emergentes (Rusia/china), dentro del cual pueden surgir subdivisiones y matices, pero eso se irá viendo con mayor claridad con el transcurrir del tiempo. Un grupo esgrimirá banderas conservadoras o de derecha (libre mercado, liberalización, privatizaciones, etc) mientras que el otro grupo esgrimirá banderas liberales o de izquierda (control estatal, empresas básicas en manos del estado, salud y educación públicas, etc), estas banderas son en sí mismas inocuas a ambos bandos geopolíticos internacionales y aceptables para todos dentro de un rango moderado. Se buscará establecer una diferencia, sustentada en esas banderas, que básicamente podemos resumir en colores. Llamaremos al grupo de la oposición-negociadora como el bando azul; llamaremos al grupo del PSUV-negociador como el bando rojo. Rojos y Azules, pretenderán establecer una alternabilidad a partir de unas líneas infranqueables por unos y otros, esto es, intolerancia con los “radicales” de izquierda y derecha y respeto a los respectivos intereses norteamericanos y ruso-chinos.

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Juan Guaidó durante su gira por países suramericanos estuvo acompañado por funcionarios norteamericanos. Representan la extrema derecha radical de Venezuela.

El próximo llamado a elecciones presidenciales

Considerando que el gobierno actual se sabe a si mismo completamente incapaz de sacar a Venezuela del abismo económico actual, está deseando una salida electoral en la cual sea seguro entregar el poder la Oposición-negociadora, pero les ha frenado la falta de garantías y los factores extremistas de derecha representados por Juan Guaidó, Voluntad Popular y Maria Machado (todos extremadaente serviles a los intereses norteamericanos y proclives a un exterminio literal del chavismo, sin exclusión siquiera del PSUV-negociador o rojos). De la misma manera, a los azules les crea temor la presencia de factores de izquierda real, popular y revolucionaria que aún siguen del lado del gobierno quienes no están dispuestos a aceptar la entrega del poder a factores de derecha, ni siquiera a la Oposición-negociadora (azules). Ambos grupos del extremo de las bandas son la moneda de cambio en las negociaciones de los rojos y azules (centristas). Las elecciones presidenciales en 2019 son el deseo tanto de rojos y azules, pero limitan esta posibilidad los extremos antes mencionados, que serán traicionados y vendidos por sus respectivos jefes, en los próximos meses (o semanas) o no será posible la negociación. En las próximas elecciones, que vendrán seguramente en los próximos meses, azules lucharán por ganar y rojos harán una resistencia muy leve a ese triunfo (preferible para ambos, es que ganen los azules), con una candidato sacrificable o joven (¿Héctor Rodríguez? ¿Jorge Arreaza?). El triunfo de los azules conviene a ambos por las siguientes razones: 1) Azules tendrán finalmente el anhelado poder político en Venezuela, 2) Rojos se librarán del peso enorme de la crisis económica actual y el peso político que eso les representa, 3) Azules tendrán la oportunidad de acabar con los factores de izquierda enemigos naturales de la derecha, 4) Rojos no tendrán que correr con la culpa de la persecución a sus bases de izquierda, que le son incomodas, y podrán victimizarse para unas próximas elecciones, 5) Azules realizaran ajustes económicos con ayuda internacional a través de créditos, prestamos, etc, algo que los rojos ya no pueden hacer, 6) Rojos podrán acusar a los azules de aplicar “paquetes neoliberales” y pretender retornar al poder luego de uno o dos períodos presidenciales de los azules. Podría continuar enumerando razones, pero podría incurrir en una extrapolación exagerada.

Por lo tanto, el tema de las elecciones presidenciales negociadas en unos próximos meses es el deseo de rojos y azules, pero les limitan sus bandas extremas (de lado y lado). Estas bandas extremas son incomodas para ambos bandos y de ambas quieren salir de la forma más “honrosa”, “diplomática” y “sutil” posible. Los rojos empezaron esta entrega, hace varios años, porque esto es lo que ya se había conversado en Santo Domingo. A través del Fiscal General de la República se ha venido podando al PSUV-negociador de factores de izquierda más cercanos al chavismo propio de Hugo Chávez o factores corruptos inefables e incomodos para ambos bandos (Rafael Ramírez, por ejemplo). Los rojos incluso sacaron del aire por varios meses a Mario Silva, pero luego del fracaso de la negociación lo trajeron de vuelta. La entrega de corruptos y radicales por parte de los rojos fue parte de las negociaciones en República Dominicana, algo que no tuvo del lado de los azules la respuesta esperada por los rojos, que sin embargo estaban dispuestos desde aquel momento a proceder con este plan. Lo que impidió que ya se hubiesen realizado unas elecciones pactadas fueron los factores radicales de los azules que las torpedearon y destruyeron. Sin embargo, hoy parece no haber otra alternativa, hoy ya es posible que predomine la facción Oposición-negociadora, ante el fracaso de la línea dura representada por Juan Guaidó a quien ya rodean rojos y azules, en espera de la definición final del pacto electoral presidencial. Los rojos también tendrán que entregar a algunos “peces gordos” más y en ese sentido hay ciertos jerarcas del PSUV que no se sienten seguros, se sienten rodeados y prescindibles. Los azules no aceptarán que no se entregue a algún verdadero “pez gordo” del PSUV para poder aceptar la entrega de Juan Guaidó. Los rojos se apresuraron a castigar a Rafael Ramírez y esta pieza ya no les es de utilidad. Por otro lado, la salida de Héctor Navarro o Jorge Giordani responde a temas internos, son ejemplo de la “banda extrema” del chavismo que le es más incomoda al PSUV-negociador que a la oposición, es decir, corresponden a otro grupo, no entran en el canje de prescindibles de bando y bando, son una mera purga interna del chavismo. Cabe destacar que las elecciones se realizarían con plenas garantías, observadores internacionales, etc. Es decir, las elecciones serían completamente limpias desde el puno de vista numérico y literal, eso lo creo.

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Patricia Poleo representan al sector más radical de la oposición Venezolana. Es absolutamente intolerante a cualquier salida pacifica en el país. Junto a Maria Machado es partidaria de la guerra de exterminio contra “el chavismo”. 

La posible mutación de Juan Guaidó

Existe un escenario, menos probable, en el que Juan Guaidó acceda a formar parte de la oposición-negociadora. Es posible que, viendo los escenarios en que lo puedan usar como moneda de canje, prefiera aliarse a la oposición-negociadora y dejar de lado a sus compinches radicales. Esto sería probablemente mejor para los rojos que para los azules quienes seguirían internamente heterogéneos mientras que los rojos se purgarían de su izquierda socialista y se harían más fuertes. Hoy, un sector de los azules ya ni siquiera desea que Juan Guaidó se “ablande”, ya lo prefieren preso o exiliado, les es mucho más útil en ese escenario porque lo podrían utilizar como “martir” sin tener que apegarse a sus lineamientos “radicales”, algo similar a lo que pasa con los rojos y su fracción de izquierda, es exactamente lo mismo. Rojos y Azules, negociadores, se atraen magnéticamente, tienen una tendencia natural a negociar que tarde o temprano se concretará y Juan Guaidó, al hacerse consciente de eso podría ceder por un interés personal, por mero instituto de supervivencia política. De hecho, Rojos (negociadores) y Azules (negociadores) han estado asociados en montones de negocios turbios durante los 20 años de chavismo, es decir, se llevan de mil maravillas, aunque usted no lo crea.

El papel de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB)

En el pacto electoral hay algo que no he mencionado pero que es fundamental: la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). Para que este pacto electoral pueda darse debe tenerse en cuenta a la FANB, a quienes seguramente se optará por no tocar. La FANB se comprometería a “respetar” un triunfo electoral de los azules siempre que los azules se comprometan a no tocar la estructura militar establecida (algo similar a lo ocurrido en Chile o en la extinta Unión Soviética, parcialmente), puede que incluso conserven el nombre excluyendo únicamente algunos de sus adjetivos como “chavista, antimperialista y socialista”, pero nada más. Eso creo que es imprescindible para estas elecciones pactadas. La FANB serían árbitros y garantes de la alternabilidad pactada, de ésta alternabilidad pactada, garantizando también la exclusión total de los extremos de banda y banda, a través de su criminalización y persecución encubierta, algo que ya se ha visto en la 4ta república e incluso en la 5ta desde la muerte de Hugo Chávez en 2013 (probablemente antes también). Dentro de las negociaciones la FANB están presentes directamente, considerando que muchos de los ministros son militares o ex militares y tienen casi que la totalidad del poder político en Venezuela, según se entienda lo que esto significa.

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Juan Guaidó ya es incomodo para todos los bandos en confrontación en Venezuela, tanto a nivel nacional como internacional. Es un obstáculo para lograr una salida pacífica en Venezuela. 

El nuevo Pacto de Punto Fijo y la alternabilidad

Este pacto tendrá la imagen se una democracia moderna con dos polos al estilo norteamericano: rojos y azules (en el caso venezolano, con colores inversos al norteamericano). Unos rojos más tirados a “la izquierda” y unos azules mas tirados a “la derecha” , algo muy al estilo español con su dualidad PP-PSOE. Esta alternabilidad se construirá sobre la traición a las bases, algo que ha sucedido en todas partes (EEUU, España, etc), pero que es lo más común en el mundo globalizado de la actualidad. En Venezuela, tendría la particularidad de que rojos y azules serían más claramente, que en cualquier otra parte del mundo, franquicias políticas de Estados Unidos por un lado y de los Rusos-Chinos por el otro, nada más. A lo interno los rojos podrán maniobrar políticas de izquierda al estilo PSOE, y los azules podrán maniobrar con políticas de derecha al estilo PP, sin que estas promuevan un verdadero cambio social en Venezuela. Ciertamente, esta alternabilidad mejorará las condiciones de vida de los venezolanos y venezolanas, eso no lo dudo. En términos económicos disminuirá la tasa de pobreza, la desnutrición y la exclusión social de muchos de los servicios públicos. Realmente, las connotaciones negativas de esta alternabilidad son las mismas connotaciones negativas de las democracias europeas o norteamericana, es decir, un gobierno de élites con contrapesos mutuos, es decir, rojos y azules se harán un contrapeso en el margen del “status quo” mutuamente acordado. Esto reduciría los índices de corrupción administrativa, aunque la dependencia y saqueo de las trasnacionales, que existe en todos los países del mundo, serán así, como en cualquier otra parte del mundo (cabe preguntarse si esto no es así ya en la Venezuela de hoy, o incluso peor).

La democracia política es realmente inexistente en la enorme mayoría de países occidentales de nuestro mundo, ni que decir en los países orientales (¡mucho menos!), por tanto, en ese sentido Venezuela no estaría peor que la mayoría, estaría igual. Debo aclarar que los escenarios descritos en este articulo no corresponden, de ninguna manera, a los deseos del autor, aunque eso no debería tener ninguna relevancia para el lector de este artículo. Lo que si es claro es que las alternativas a este nuevo “Pacto de Punto Fijo” son dos: 1) La continuidad del desastre de un gobierno al estilo de Nicolás Maduro, 2) La llegada de un gobierno neo-fascista o totalitario con María Machado, Voluntad Popular o Juan Guaidó. En el medio de ambas alternativas está el nuevo pacto de Punto Fijo que no es una propuesta ni mucho menos, es solo un escenario que parece ser el que más fuerza va tomando dentro de la historia viva de nuestra agobiada Venezuela.  Es lamentable ver como ambos extremos nos han llevado a tener que pagar un tan alto costo por la ansiada paz en nuestro país.

 

 

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