Comunicado del Colectivo Revolucionario Juana de Ávila

“Creo que toda resistencia que se haga a estos señores de frente, al llegar, es destructiva para nosotros… Crea usted, mi querido general, que debemos saber perder al principio para saber ganar después… Luego podemos concluir por mi proposición de preparanos para una lucha muy prolongada, muy ardua, muy importante.”

Simón Bolívar. Carta al General Santander, 1825.

Rechazamos contundentemente la maniobra intervencionista del gobierno de Estados Unidos para derrocar al presidente constitucional Nicolás Maduro, a fin de imponer un gobierno títere que permita hacerse del control de los recursos naturales del país. En nuestra opinión, la intervención en curso es un hecho grave que sienta un nuevo precedente en el historial de abusos y crímenes de Estados Unidos contra los pueblos del mundo. Es claro que desde el principio de la experiencia bolivariana se desató una agresión que no ha cesado por parte de Estados Unidos y sus cómplices internos y externos.

Nada justifica el propósito golpista, el desconcimiento del derecho internacional y la imposición unilateral de sanciones que golpean severamente la economía nacional. Más allá del hecho de identificarse o no con el gobierno, más allá del descontento que provoca el cuadro hiperinflacionario desatado por varios factores concomitantes, entre ellos la desestabilización económica y los vicios del Estado rentista, que no terminamos de superar, es una obligación patriótica confrontar toda acción violenta contra la institucionalidad y el desconocimiento de los mecanismos constitucionales y democráticos para resolver las contradicciones políticas internas. En tal sentido asumimos y proponemos:

Rechazar por írrito el autoproclamado “gobierno interino” de Juan Guaidó y sus cómplices:

La autoproclamación de este espantajo es un carmonato en segundo acto, ahora bajo el mando directo de Estados Unidos. Viola en flagrancia la Constitución. Sin ningún apoyo real de la Fuerza Armada ni de las instituciones, así sea de facto, este ridículo “presidente” no pasaría de ser un payaso cuyo “gabinete” podría instalarlo en la Plaza Altamira, de no ser porque corona una jugada imperial que inició con el sabotaje a las negociaciones de Santo Domingo. Mike Pence ya lo develó meridianamente, cuando dijo que ellos (EEUU) no van a negociar nada, que es “hora de la acción”.

Rechazar la grosera intromisión de Estados Unidos en la política interna de la República Bolivariana de Venezuela:

Es totalmente inaceptable que el gobierno de Estados Unidos se convierta, de facto, en actor beligerante erigiéndose en el líder de la oposición golpista. Éste se ha investido como el estado mayor de la desbaratada derecha venezolana, galvanizando la estrategia de intervención en curso. Esto debemos combatirlo con todos los recursos a la mano y el corazón de la Patria en el pecho. Apoyamos la ruptura de relaciones con EEUU y denunciamos la complicidad de la Unión Europea con el golpe, reconociendo las honrosas posturas de algunos de sus Estados miembros.

Alertar que este golpe imperial sienta desde ya un grave precedente en América Latina:

La escalada de las agresiones de Estados Unidos contra el pueblo venezolano, que adquirió carta de ciudadanía con el decreto de Obama, deviene desde el 23 de enero en un grotesco atropello a la Constitución, al derecho internacional, a la estabilidad regional y a la soberanía nacional. La confiscación de activos de la Nación, a cuenta del írrito “gobierno interino”, es una auténtica piratería que viola de manera unilateral las más elementales disposiciones procedimentales de las instituciones del país. Se trata de un atentado que sienta un grave precedente para el derecho internacional en América Latina, debilitando peligrosamente la confianza y seguridad jurídica de nuestras naciones. Cualquier otro gobierno presente o futuro que caiga en desgracia con Estados Unidos, estará amenazado de incautaciones patrimoniales arbitrarias. Llamamos a ejercer todas las acciones diplomáticas y legales de defensa y rescate del patrimonio público en el extranjero.

Llamar a la preparación de la resistencia popular con un auténtico golpe de timón productivo:

Estados Unidos ya arrecia sus medidas de ataque financiero y comercial contra el país, incluyendo el embargo petrolero, urgiendo la necesidad de combatir la inoperancia oficial en materia económica mediante acciones de articulación productiva en el seno del poder popular, en alianza con los pequeños y medianos empresarios nacionalistas. Nuestro Colectivo ha denunciado reiteradamente la incidencia grave de la desviación burocrática del Estado, el mayor plomo en el ala del proceso bolivariano, y la secuela de corrupción que ha afectado nuestras instituciones y la propia gobernabilidad. No bastan tímidas medidas monetarias y la creación de nuevos medios de cambio para sortear el asedio. Sin el protagonismo de los trabajadores y las comunas no se podrá rescatar el parque productivo del Estado, y sin una coordinación orgánica con la pequeña y mediana empresa, especialmente de los sectores manufacturero y agrícola, será muy cuesta arriba remontar la sensible caída del producto bruto y resistir la embestida con los recursos disponibles. Se requiere un plan contingente bien estructurado de recuperación de capacidad ociosa. Es inaplazable resolver el problema de la fuga de gasolina y otras mercancías, estableciendo de una vez por todas el precio internacional y mecanismos de subsidio directo per-cápita en bolívares.

Urgir a la transformación estructural del Estado, construyendo el Estado comunal:

El Presidente Maduro hizo un llamado para celebrar elecciones legislativas, que pueden ser convocadas por la Asamblea Nacional Constituyente. Creemos que es una propuesta paliativa a la embestida imperial, que la oposición golpista desestimará. Nuestro parecer es que debemos enfilar hacia la integralidad de la transformación institucional. La Asamblea Nacional Constituyente fue elegida fundamentalmente para redactar una nueva constitución, capaz de dar el salto cualitativo en lo político hacia las nuevas estructuras del poder popular, pero se limitó a suplir a la Asamblea Nacional en desacato. Insistimos, e insistiremos todo lo necesario, que es perentoria la discusión aguas abajo del nuevo modelo basado en la comuna y los consejos de trabajadores, contra el viejo modelo burocrático rentista-clientelar en el cual se empantanó el gobierno, y emprender esa construcción con la mayor prontitud. Necesitamos dejar atrás el diseño liberal-burgués de Estado, que sirve indefectiblemente a los intereses del gran capital y de la corrupción en todo el mundo, aun en manos de gobiernos progresistas. El golpe necesario es el golpe de timón hacia la radicalización democrática del proceso bolivariano. Hoy más que nunca se trata de la radicalización de la resistencia popular contra el asedio y la potencial agresión militar, abriendo simultáneamente un canal político una vez sea convocado el referéndum para la aprobación del nuevo texto constitucional, con la subsecuente legitimación de todos los poderes que de éste emanen a través de los respectivos procesos electorales.

Ante la amenaza de agresión militar, adherir a la preparación de la defensa integral de la Nación

Una agresión militar orquestada directamente por Estados Unidos o con la participación de cualquiera de sus cachorros, especialmente del gobierno colombiano, se asoma cada vez más amenazante. Los propios voceros del imperio, desde Trump hasta Bolton o Pence, no han desestimado esta “opción”, si bien no ha contado (por ahora) con el beneplácito expreso ni de la Unión Europea ni de los propios cachorros. No podemos descartar un potencial ataque “flash” selectivo que busque desmoralizar la institución castrense o aterrorizar a la población chavista, como hace Israel en Siria. Una eventual ocupación tendría que ser precedida por bombardeos aéreos o proyección de misiles para destruir poder de fuego. Estamos seguros que ni el pueblo bolivariano ni la Fuerza Armada se doblegarán ante estas eventuales agresiones sino, por el contrario, avivarán su indignación y espíritu de resistencia.

No obstante, más de 4 años de deterioro económico y de la infraestructura hacen imperativo priorizar la preparación de la resistencia en los planos de la logística y los suministros. Desde ya sostenemos que una ofensiva militar contra Venezuela abrirá el capítulo de la guerra de liberación nacional. Aspiramos que queden algunos gramos de sindéresis en los cerebros de los sociópatas que maldirigen la potencia norteamericana antes de decidirse por esta “opción”, la cual, sin lugar a dudas, desestabilizará América del Sur, provocará decenas de miles de muertos, el desplazamiento forzoso de no menos de 2 millones de compatriotas, y la destrucción de infraestructura productiva, incluyendo instalaciones petroleras.

Invocamos la sentencia de Bolívar en su Manifiesto a las Naciones del Mundo de 1818: “…está resuelto el pueblo de Venezuela a sepultarse todo entero en medio de sus ruinas, si la España, la Europa y el Mundo entero se empeñan en encorvarla bajo el yugo español.” Diremos ahora, a dos siglos del Manifiesto: estaremos resueltos los venezolanos patriotas a sepultarnos enteros en medio de nuestras ruinas si Estados Unidos, la Unión Europea y el Mundo entero se enpeñan en encorvarnos bajo el yugo de Estados Unidos.

Por: Colectivo Revolucionario Juana de Ávila

En Maracaibo, febrero de 2019

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